Recientemente pude ver el video que ha estado preparando Omar Orozco sobre los tamunangues de la Sociedad Tamunanguera, interesante trabajo audiovisual hecho con el corazón de un tamunanguero de corazón, que parte de una interrogante: “¿Tamunangue en Caracas o de Caracas?”, en el video Omar pregunta si los tamunangues que estamos haciendo en Caracas deben ser considerados como una manifestación ajena, prestada, solamente de Lara o si, por el contrario, debemos entender que el tamunangue ya fue apropiado por los caraqueños, echó raíces, y luce un nuevo perfil regional.
En el video hay imágenes de varios encuentros del año pasado y del presente y algunos de sus participantes aportamos diversas razones sobre la citada pregunta. Este audiovisual de Omar me ha hecho reflexionar mucho. La pregunta no es ingenua, nos invita a hurgar en nuestra mente sobre algo aparentemente lógico, de sentido común, y sin embargo, cuando lo sometemos a revisión se nos hace complejo y confuso, ¿Cuando hablamos de cultura, qué cosas nos pertenecen y qué cosas no?, ¿debemos pedir permiso a los llaneros cada vez que queramos cantar, bailar o hacer una fiesta-joropo?, ¿solamente los larenses tenemos derecho a ser dueños del tamunangue?, ¿qué es ser “dueño” de una manifestación cultural?, ¿Quién tiene derecho a serlo y quién no?, ¿por qué?...¿quién legitima ese derecho?
No sé si en Barquisimeto recientemente han discutido sobre este aspecto, en mis tiempos de niñez los tocuyanos y los curarigüeños rivalizaban cordialmente sobre el tema origen del tamunangue, también sé que independientemente de su origen el tamunangue se fue expandiendo por todo el estado y hoy además de ser curarigüeño y tocuyano, también es sanareño, caroreño, quiboreño, barquisimentano y de otros pueblos de Lara, incluso de Yaritagua población yaracuyana. Y hay quien dice que también en otros estados vecino como Falcón y Portuguesa.
La discusión sobre el origen y autenticidad de las manifestaciones lleva siglos y aún persiste, paralelamente, en el medio de la antropología y la sociología también ha habido planteamientos que cuestionan otros aspectos en el ramo del folklore y la cultura popular, por ejemplo, Graciano lomabardi en 1973 discurría así sobre algunos aspectos del folklore:
“El interés sobre el folklore testimonia una búsqueda, frecuentemente confusa y contradictoria(…) si el folklore constituyese en cada caso la voz de cada categorías posibles de dominados deberíamos encontrar en él también, por ejemplo, la voz de las mujeres, su protesta contra todos los hombres, sus dominadores…”
Ojalá en un futuro podamos discutir también sobre la discriminación de género,¿la hay en el tamunangue?, o sobre el carácter contestatario del tamunangue (¿es contestatario?) y sobre tantas aristas socio culturales que, como usufructuantes de la manifestación tradicional, estamos llamados a hacer.
Por lo pronto hagámonosno todas las preguntas posibles para estimular un necesario ejercicio de reflexión: ¿Qué se necesita para ser dueño de una manifestación?, ¿si los cantantes son larenses y los bailadores son caraqueños, quien es más dueño del tamunangue?, ¿cómo echa raíces una manifestación?, ¿si los tamunangueros larenses enseñan a músicos y bailadores caraqueños a cantar y bailar el tamunangue, estarán cediendo parte de su patrimonio cultural en ese acto?, ¿de dónde es el tamunangue?, ¿donde nació? ¿donde se desarrolló? ¿donde lo adoptaron? ¿de donde son sus bailadores, promeseros o músicos? ¿de donde son los cantantes?
José Esteban Pérez/ abril 2013
martes, 9 de abril de 2013
¿De dónde son los cantantes? por José E. Pérez
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Alfredo Leal
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07:10
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viernes, 8 de marzo de 2013
Murió Chávez... ¿Cómo queda la cultura? por Milagro Gómez de Blavia
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Alfredo Leal
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05:32
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Cultura,
Milagro Gómez de Blavia,
Murió Chavez. Hugo Chávez frías
Ante la muerte del Presidente Chavez, lamento su muerte y como
venezolana, me sumo a las condolencias a su familia, a sus aliados y
a sus seguidores.
El impacto de su ausencia para el Sector Cultura Venezolano no creo
sea igual que en otros sectores a los cuales el privilegió ...no fue
un sector prioritario en su gestión y lamento haya sido así. Me
recuerdo cuando tuve la oportunidad al inicio de su primer gobierno
de tomar la palabra en un acto en el Teatro Teresa Carreño en nombre
de la provincia venezolana y decirle al Presidente Hugo Chávez que la
verdadera revolución a alcanzar sería la cultural: comenzando con el
respeto a las particularidades que identifican a las regiones que se
traduce en vigencia de la descentralización, en una verdadera
protección al artista, en apoyo a las artes populares,en el respeto a
los particularidades y creencias de los habitantes de de los pueblos
y ciudades venezolanas, en la protección y difusión de los talentos
locales, en el fortalecimiento institucional, en la proyección
internacional de las artes venezolanos en un marco de equidad, sin
colores políticos!!!
El balance de 14 años de gestión, lamentablemente, no revelan resultados de que ufanarse ni la motivación a que vaya a ser ahora distinto. Siendo cultural en un sentido amplio, lo que si debo reconocer y claramente temer, es el claro impacto en el imaginario colectivo que gracias a la inmensa maquinaria comunicacional manejada por el gobierno,busca crear con la imagen de nuestro recién fallecido Presidente, un mártir, un héroe o aumentar el santoral católico para seguir avivando la división del pueblo venezolano, perdiendo claras oportunidades históricas y ante el dolor claro de una pérdida lamentable, hacer uso para fines electorales HCHF deberá ser recordado como lo que fue: un gran líder, reconocido mundialmente y quien abanderó muchas deudas sociales que le hacen merecedor de un puesto en la historia de los pueblos de América...un hombre llano y simpático, trabajador con clara conexión con su gente y con muchas dotes como jefe de sus partidarios, pero nuestra Venezuela merece respeto y su gran amor por Venezuela nos debe inspirar a seguir adelante, a trabajar juntos para atender los grandes males que nos aquejan como Nación y a convivir en paz y confraternidad. La vida continúa y como lo dijo el propio Presidente Chávez en el contexto de la tragedia de Amuay, "La función debe continuar". El llamado es a seguir construyendo cada día, en cada hora y en cada segundo para conseguir los sueños que una vez inspiraron a Hugo Rafael Chávez Frías. Paz a sus restos
Milagro Gómez de Blavia
El balance de 14 años de gestión, lamentablemente, no revelan resultados de que ufanarse ni la motivación a que vaya a ser ahora distinto. Siendo cultural en un sentido amplio, lo que si debo reconocer y claramente temer, es el claro impacto en el imaginario colectivo que gracias a la inmensa maquinaria comunicacional manejada por el gobierno,busca crear con la imagen de nuestro recién fallecido Presidente, un mártir, un héroe o aumentar el santoral católico para seguir avivando la división del pueblo venezolano, perdiendo claras oportunidades históricas y ante el dolor claro de una pérdida lamentable, hacer uso para fines electorales HCHF deberá ser recordado como lo que fue: un gran líder, reconocido mundialmente y quien abanderó muchas deudas sociales que le hacen merecedor de un puesto en la historia de los pueblos de América...un hombre llano y simpático, trabajador con clara conexión con su gente y con muchas dotes como jefe de sus partidarios, pero nuestra Venezuela merece respeto y su gran amor por Venezuela nos debe inspirar a seguir adelante, a trabajar juntos para atender los grandes males que nos aquejan como Nación y a convivir en paz y confraternidad. La vida continúa y como lo dijo el propio Presidente Chávez en el contexto de la tragedia de Amuay, "La función debe continuar". El llamado es a seguir construyendo cada día, en cada hora y en cada segundo para conseguir los sueños que una vez inspiraron a Hugo Rafael Chávez Frías. Paz a sus restos
Milagro Gómez de Blavia
Sin duda alguna que no pocas manifestaciones culturales de nuestro país pueden tener el mérito para ser declaradas patrimonio cultural inmaterial de la humanidad, pero en este caso los Diablos, como se le conoce a la fiesta popular del Corpus Christi en regiones vecinas a la capital del país, son quienes han recibido (o trabajado) tal distinción.
La distinción es celebrada entre otras razones no por ser alentada por alguna tendencia política, o por ser de un área geográfica específica, sino porque es un elemento más, en la necesaria búsqueda de elementos identitarios que nos ayuden a reconocernos como país.
Más abajo les dejo un pequeño documental que nos indica de qué va la cosa:
La distinción es celebrada entre otras razones no por ser alentada por alguna tendencia política, o por ser de un área geográfica específica, sino porque es un elemento más, en la necesaria búsqueda de elementos identitarios que nos ayuden a reconocernos como país.
Más abajo les dejo un pequeño documental que nos indica de qué va la cosa:
Desafíos de la sociedad Venezolana en cuanto al Fomento de la Creación Artística Poniendo la mirada sobre los artistas y los espacios culturales
Publicado por
Alfredo Leal
en
05:51
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espacio cultural,
fomento de la creación,
Gestión cultural
Alfredo
Leal
21
de Septiembre de 2012
1er
Congreso Nacional de Gestión y Políticas Culturales UCV
La teología latinoamericana privilegió el método
“ver, juzgar y actuar” para dar cuenta de la realidad y orientar la conducta al
respecto. Sin intenciones de hacer
teología ni nada que se le parezca, pero aprovechando la metodología dada la
brevedad del tiempo, les propongo que “veamos”
algunos aspectos de nuestra realidad artístico-cultural, “juzguemos”, es decir, hagamos crítica de lo que vemos; para
emprender así, o al menos esbozar, un posible “actuar”, una ruta de acción.
Desde ya quiero ser claro: El tiempo disponible para esta presentación
me obliga a quedarme corto, pero no por ello dejaré de presentar algunas ideas
que me resultan importantes de cara al fomento de la creación en dos aspectos
fundamentales: Los creadores y los espacios de la creación.
Hagamos el ejercicio de ver. ¿Qué es lo que vemos a
nuestro alrededor? (sin tener la pretensión de abarcar todo) Pues yo diría en
cuanto a los espacios:
1. La
cultura del “no tocar” ha sucumbido ante la cultura del “acontecimiento”, de la
experiencia. A saber, el viejo esquema de Museos y Galerías donde “se podía
dañar algo” –y por ello estaba prohibido tocar- cedió su paso a los Centros
Culturales, donde el público va en busca de una experiencia multisensorial. Así
puede hallar en un mismo espacio teatro, danza, música, cine, fotografía,
recreación, participar de un taller, de un baile, etc. Los nuevos espacios para
la cultura son “lugares para estar”.
2. Se
ha privilegiado la calle como espacio de la creación, promoción y divulgación
sobre las Galerías, Museos e incluso los Centros Culturales. Notorio es la gran cantidad de eventos en el
Parque los Caobos, el Bulevar de Sabana Grande, Los Próceres, o experiencias
como por el medio de la calle, y hasta los maratones, por solo citar algunos ejemplos.
3. Las
universidades han asumido el rol de Centros de Convenciones. A falta de espacios adecuados en la ciudad,
de problemas presupuestarios de las Universidades así como la afectación de la seguridad pública
las universidades están albergando desde ferias gastronómicas hasta
megaconciertos. Notorios son los Casos
de la UNIMET, UCV, USB, etc.
4. La
nueva y escasa infraestructura cultural promovida por el estado no pareciera
responder a un criterio o política particular.
Así nos encontramos que entre las pocas edificaciones culturales en la
ciudad de Caracas lo que resalta es un Mausoleo
inconcluso. Punto de distancia merece el
Centro de Acción Social por la Música, el remozamiento de bulevares y
reacondicionamiento de Teatros que estuvieron en el abandono. Actividad que se
ha limitado solo a la ciudad de Caracas.
5. Los
espacios se han polarizado: incluso para un ojo no muy experto es fácil notar
que hay diferencias notables entre el circuito de los museos de Bellas Artes,
Galería de Arte Nacional y el Teatro Teresa Carreño frente al Circuito del
Teatro de Chacao, Centro Cultural Trasnocho, etc…
Veamos ahora parte de lo que pasa con los artistas,
los creadores.
1. Se
han multiplicado los colectivos, redes, grupos de trabajo, asociaciones, etc.
que han encontrado una fuerza en grupo que como individuos no tenían
2. Siguen
trabajando bajo el esquema del “proyecto”.
Es decir, hay una institución que debe repartir unos recursos, los
artistas presentan sus proyectos y ésta según sus criterios distribuye los mismos.
3. Los
cultores populares en general manifiestan tener más presencia y reconocimiento
en los circuitos oficiales de la cultura. Siempre bajo la lógica de la
difusión.
4. Las
formas artísticas como el teatro, el cine, la música y el stand up han tenido
un florecimiento especial tanto en espacios convencionales como en los no
convencionales. Teatros en Centros Comerciales, Música Tradicional Contemporánea
en Bares de tendencias no alternativas,
etc.
5. Siguen
pendientes temas cruciales como los mecanismos de previsión social, el cálculo
de los “salarios”, la profesionalización, etc. El salario de los artistas es un
tema importante, en no pocos casos los artistas cobran lo que el espacio
cultural dispone pagar sin distingo de ningún tipo. La consolidación de un gremio
pareciera ser una necesidad.
Visto lo visto y sin ánimo de haber agotado las
posibilidades de esta discusión pasemos al segundo momento propuesto: juzgar.
Podríamos decir que los espacios culturales
funcionan bajo la lógica de la “oferta cultural”, pero no del “atelier”, que
sería por excelencia el espacio de la creación, la investigación. Al escenario,
como el espacio de la exposición, se le debe sumar el taller. El espacio de la creación.
El florecimiento de las actividades de calle
evidencia una tendencia marcada a la promoción cultural como “actividad artístico-cultural”.
Es la cultura de la promoción de
acontecimientos, no de artistas, ni procesos interconectados y orientados por
unas políticas en función de objetivos. Se contrata una acción cultural
determinada, se muestra, se paga y se acaba.
Por otro lado, el lugar de la Cultura, el espacio,
se ha vuelto difuso. Los auditorios son salas de concierto, los bares son
teatros, la calle es el escenario, la escuela es la sede del grupo o compañía, la
Universidad es el centro de convenciones, etc…
Del lado del los artistas, me atrevería a afirmar
que hay una organización y comunicación mucho más eficiente, primero porque se
da de manera horizontal entre colectivos y pequeñas asociaciones de artistas. Desvinculada
en buena medida de la institucionalidad.
Estos grupos además han ganado niveles importantes de cualificación por
lo que muestran un virtuosismo novedoso.
También el alcance de las nuevas tecnologías y sus posibilidades casi
infinitas han contribuido en ello.
El tema de la identidad – y en este punto quiero
hacer un énfasis porque creo que nos jugamos mucho como país- se incorporó en
el acontecer artístico nacional. El movimiento musical que se generó alrededor
del neofolclor y que devino en la
explosión de sonidos propios, nuestros; creció junto al resurgimiento del
teatro, el cine y al nacimiento del stand up como una forma de recuperar la
palabra (¿palabra perdida me pregunto yo?), de encontrar nuevas palabras, de
expresar ideas, de encontrar nuevas identidades.
Los artistas, han sabido recuperar el sentido
profundo de la palabra, que no es otra cosa que el encuentro; han sabido
reconstituir esa identidad vilipendiada desde las instituciones del Estado. El público ha encontrado en ellos un refugio,
un acceso a la palabra, al sentido; una certidumbre sobre su identidad, identidad
puesta en duda sistemáticamente a través del aparato gubernamental, pero que no
por ello flaquea.
El desprestigio de la palabra cultivado sistemáticamente
durante la era revolucionaria, la puesta
en duda de la condición de nacionales de buena parte de la población venezolana
pareciera haber decantado en estas formas artísticas de amplia aceptación,
donde la palabra misma recobra su verdadero significado y valor donde el
público puede verse reflejado en un “nosotros” en un común denominador. No
sorprende pues que las expresiones artísticas con mayor florecimiento sean las
que tienen en su centro a la palabra.
Es una fortuna que una sociedad como la venezolana
pueda procesar a través de la creación artística los constantes ataques –en
cadena radio y televisión- a la identidad nacional así como recuperar la fe en
la palabra que se desvanece entre insultos y agresiones.
Pasemos ahora al Actuar: Aquí la cosa es más difícil, porque no hay recetas, pero
ciertamente poniendo atención en la realidad se podrá comenzar a ensayar nuevos
caminos.
1. Si
las formas artísticas que privilegian la palabra son las que han tenido más
auge en los últimos años no es de sorprender que ese movimiento, que es todavía
seminal, crezca y se multiplique. Que
haya presupuestos justos y con intención, reales vinculaciones (y con esto me refiero a productivas) entre
artistas y centros culturales. Que la cultura sea entendida como catalizador de
procesos sociales y no como instrumento de ideologización, puede ayudar a
potenciar los resultados reales. Si no hubiera tantas complicaciones económicas
y de acceso a materias primas, no dudaría en sostener que el próximo boom es el del libro. Pero por ahora
seguirá en estado de latencia.
2. Es
necesario potenciar circuitos culturales tanto públicos como privados. Los circuitos
privados son afluentes que llevan de manera natural y no programada (y a esto
me refiero a que esté fuera de la instrumentación política) propuestas que se
vuelvan proyectos de identidad en zonas específicas. Piensen por ejemplo porqué
en algunas zonas son “futbolísticas” o “musicales” por excelencia… No todo se puede programar. Sencillamente hay
que permitir que los sujetos se encuentren, descubran intereses y formas de
llevarlos a buen término.
3. Para
ello es necesaria la descentralización y la desburocratización. Los afanes centralistas son perjudiciales
para el sector cultural. Solo los
gobiernos locales tienen la capacidad de alterar la cotidianidad de los
individuos de una sociedad.
4. Y
por último es urgente entender que el artista, el gestor, el cultor, etc. gestiona la pluralidad y por lo tanto está más
llamado que nunca a ser garantes de la
diversidad. Esto es no sucumbir ante la polarización. No propiciar lógicas
excluyentes, etc. El desafío de la actualidad será el de tender puentes y
entendernos como diversos en nuestra cotidianidad.
miércoles, 25 de julio de 2012
En épocas pasadas ¿cuantos participaban en el Seis Figureao?
Publicado por
Alfredo Leal
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07:29
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Titicare
No hay, debe aclararse esto, un Tamunangue inflexible en cuanto a textos y expresiones; una ortodoxia; por llamarlo así; aunque todo Tamunangue conste, mas o menos, de las mismas partes y aun se denominen lo mismo
Olivares Figueroa
...No pretendo presentar el siguiente escrito como una verdad definitiva sobre el baile del Seis, apenas si quiero mostrar una muy pequeña parte de la realidad que viví con el tamunangue en la comunidad de Titicare durante finales de la década de los años cincuenta y a lo largo de los sesenta. El seis figuriao, séptimo y último son del tamunangue, es uno de los bailes más atractivos por su música, coreografía y figuras, se afirma que es una especie de adaptación de viejas danzas europoeas llegadas durante la colonia que fueron aclimatándose a la cultura local. Seis bailadores, tres parejas, realizan esta danza; no existe una sola forma en su coreográfía, cada localidad de Lara ha desarrollado su particular manera de hacerlo y las mismas han sufrido modificaciones en toda su historia como también ha sufrido modificaciones el tamunangue en general variando, no solo su en su modo de presentarlo, sino también de concebirlo.
Recientemente en una amena conversa con un grupo de viejos tamunangueros, alguien preguntó a uno de ellos, “¿En épocas pasadas, cuántos bailadores participaban en el baile del Seis, ¿sería la misma cantidad que en la actualidad?”.Esta pregunta me hizo pensar en los tamunangues de mi niñez, me recordé sentado en un banco junto a mi familia y todos los vecinos que nos dábamos cita el día 13 de junio en la Casa de San Antonio, lugar destinado por la comunidad para el homenaje patronal de cada año, el recorrido de la larga procesión en pos del santo y con la música de la batalla, en fin..., evoqué tantas historias en Titicare, experimentando el tamunangue como se experimenta la vida, casi sin reflexión de ella misma...
Titicare es un caserío cercano a las riveras del río Turbio, al sur de Barquisimeto que, en el pasado, se fue conformando con agricultores, criadores de chivo y ovejos, apicultores, comerciantes, extractores de arena del río, peones de las haciendas de caña cercanas a la comunidad... Buena parte de estos últimos, pertenecían a una importante oleada de curarigueños que migraron a Barquisimeto entre finales del siglo XIX y principios del XX por influencia de la familia Álvarez Oropeza, también de Curarigua, quienes habían adquirido la Hacienda San José y un anexo conocido como La Soledad, ubicadas a ambas orillas del Turbio, con este grupo llegaron a esta parte de Barquisimeto varias tradiciones, entre las cuales, la devoción y ceremonias de fe por San Antonio de Padua.
El tamunangue heredado de curarigua era una de las celebraciones más importantes para la comunidad, sus habitantes se abocaban a cada detalle para garantizar la realización de la fiesta. La organización y control del evento tenía un nombre, Angel Parra, él no era músico, ni bailador, ni promesero, era el cuidador del Santo y de la Capilla donde moraban las imágenes de Santo Domingo, La Virgen del Rosario, El Santo Sudario y, por supuesto, San Antonio, el patrón de la localidad. A Angel se debía la recaudación de contribuciones para la fiesta, el pan de San Antonio durante la misa, las atenciones para los músicos, los fuegos artificiales, la voz que ordenaba repicar las campanas de la capilla para anunciar el comienzo de la liturgia y un respeto absoluto por el recinto donde estuviera la imagen. La comunidad realizaba las tareas necesarias, él velaba porque se cumpliesen.
El evento duraba todo el día, la misa era tempranito en la mañana, al concluir, la procesión marchaba hasta la hacienda San José donde se bailaba una Bella, luego, volver para instalarse en la Casa de San Antonio, donde se desarrollaría el baile. La imagen era colocada en una mesa. Uno a uno se sucedían los sones, largos, para complacer a la gran cantidad de gente que se turnaba la vara. Al inicio de cada son los hombres y sus compañeras de baile se acercaban al altar con humildad, hacían una leve reverencia, se persignaban y tomaban la vara, igualmente lo hacía la pareja que los sucedía.
Recuerdo a las bailadoras siempre serias y con la mirada baja, así bailaban, tal como lo describiera Silva Uzcátegui en su Enciclopedia larense:
(...)cuando lo danzan las mujeres, ellas lo interpretan como un rito, lo danzan en actitud de quien está orando con la vista baja en el suelo y entonces el tamunangue adquiere su sello característico de grandeza, de serenidad.(pg165)
La primera vez que participé como bailador en un tamunangue fue acompañando a mi abuela quien me escogió por ser su nieto mayor para pagar una promesa, las piernas no me daban, las sentía engarrotadas, apenas si avanzaba, estaba muy nervioso, pero cumplí con ella aunque no realizara durante la danza ni “la media vuelta” ni “la vuelta entera”... La Bella era el son ideal para el pago de promesas, creo que algunos no muy diestros en el baile lo preferían para evitarse las exigencias de dramatización que habían en los otros sones. Desde el Yiyivamos hasta el Poco a Poco se hacían demostraciones de pantomimas y versatilidad corporal. El Galerón era un son participativo, no había una cantidad limitada de bailadores, se incluía la realización de algunas destrezas eventuales. El son en el que participaba varias parejas simultáneas era El seis figuriao, la gracia de las figuras que entretejían los bailadores era el goce de los que solo nos dedicábamos a contemplar.
Así fue que aprendimos el tamunangue, viviéndolo, como motivo de agradecimiento, de fe, de disfrute...
No existían tarimas, ni conjuntos, ni uniformes, ni presentadores. Todos éramos actores, la escena era todas partes: La capilla, la Casa del Santo, el patio frente a la casa. Todo estaba alegremente ambientado con arcos de palma, trinitarias y cadenetas de papel de seda. En las primeras fiestas de las que tuve conciencia recuerdo que no participaban niños, eran fiesta de adultos. El aprendizaje era por observación, las promesas y el compromiso eran de los adultos. Más adelante, a mediados de los años sesenta, gracias a José Rodríguez el maestro de la escuela, algunos niños de entonces nos iniciamos formalmente en la celebración, unos cantando otros bailando.
Respecto a la pregunta “¿Cuantos bailadores participaban en El Seis?”, la etnomusicólogo Isabel Aretz nos ofrece información valiosa en su libro El Tamunangue. Ella, describiendo un baile en Curarigua, dice: El Seis figuriao es a mi juicio el número más bello de la serie, porque intervienen tres parejas en lugar de una y realizan gran número de figuras diferentes. (pg141: El Tamunangue)
Esta cita coincide con la afirmación que hacen otros investigadores, lo cual sería suficiente para considerar respondida la pregunta, sin embargo, más adelante, refiere la misma Aretz que tuvo la oportunidad de observar bailes en los cuales participaron muchas mas parejas: “Aquí observamos que falta coordinación en el conocido baile, y además participa cualquier número de parejas, porque muchos ya no saben esta danza.(...) Las figuras se realizan independientemente(...) Los que no saben el baile, valsean siempre. De pronto tres parejas tejen una “canasta”. Luego cuatro parejas hacen una “rueda”. Observamos también una “cadena” de dos parejas. Se sueltan y valsean. Otros seis bailadores describen otra “cadena” que dirige un viejo. (...) Un observador nos dice que “el Seis Corrido tiene una cadena donde se cierra el Son”. En él “pueden halar pareja todo el que quiera” (pg151 El Tamunangue).
En este úiltimo relato se describe algo parecido a lo que viví en Titicare con el baile de El Seis, un son para todos, libre, con figuras en las que algunos participaban, otros simplemente valseaban. La investigadora expresa su preocupación por una danza que entonces lucía “pobre”, con pocas figuras y no coordinado, le angustiaba su posible desaparición.
Al contrario de este criterio, opino que esta forma fue una de las razones que le dió vida al tamunangue, la que permitió que se mantuviera más allá de los años cuarenta y cincuenta cuando ella hizo la investigación. Existía en Titicare un dicho: “mientras mas feo se baila, mejor”, esto se lo decían a quien ponía como excusa no participar en el baile por no saber como hacerlo. La inclusión era lo que prevalecía en este dicho y en el sentimiento de todos, no había nada que limitara, bailaba el que sabía hacerlo y el que no, en El Seis la cantidad y la destreza no eran limitantes.
Se deduce por lo anterior que en Titicare y en otras localidades de Lara se realizaba El Seis sin respetar las reglas que se imponían en otros lugares,en Titicare la casa se desbordaba de bailadores con El Seis cada uno tomaba su pareja entre las tantas que había, ellas esperaban sentadas hasta que las invitaban, las figuras las hacían entre todos, el baile de tres parejas no existía, lo conocí una vez que nos visitó un conjunto de la ciudad y llevaron esa modalidad,por cierto, fue un 13 de junio, no se por qué ese día no hicieron el tamunangue los músicos de la comunidad, esa celebración fue la más triste y aburrida del lugar, nadie quedó contento con el cambio. Sobre todo porque la manera de hacer el tamunangue tan diferente no permitía la participación de otros bailadores o músicos de la comunidad.
Es de suponenr, entonces, que coexistieron dos formas hasta que gradualmente las nuevas generaciones de tamunangueros se apropiaron de la tradición estandarizando una de las dos. Al principio, la nueva modalidad disminuyó la participación de las personas mayores y los no muy habilidosos en la danza, pues se impuso la estética como condición en toda representación, tanto para la coreografía, los trajes, como para la escena. Se fortaleció el estilo de la representación como arte, como espectáculo, aunque no desapareció el motivo de la promesa.
La imagen del santo pasó a formar parte de la utilería, dejó de ser el único centro de atención y reverencias al que se le bailaba exclusivamente para agradecer favores. Su sitio de honor es compartido con el público al que se le hace reverencias como forma de ganar simpatías, aplausos y algo más. Es decir, nuevos conceptos, nuevos significados, nuevas formas de entender la tradición se fueron imponiendo.
A comienzos de esta etapa algunos tamunangueros de Barquisimeto bailaban sin la imagen presente cuando el motivo era diferente al religioso, posteriormente se fue aceptando la idea de llevarla, pero con una condición: no podía obstaculizar la visión del público. Entonces y ahora, cuando el tamunangue es presentado en un escenario a manera de espectáculo, la imagen pasa a ocupar un lugar mas discreto, así es como lo espiritual cede espacio a lo teatral. En los años cincuenta Juan Liscano ya avizoraba estos cambios
(...) Me he de limitar a señalar, en esta danza, la presencia de elementos rituales que tienden, cada día, a tornarse más artificiosos, más artísticos y menos crédulos, pese a que los campesinos suelen todavía pagar sus promesas... (J. Liscano pg 153 Folklore y Cultura)
Sin embargo hay que aceptar que, en la actualidad, estos cambios no derivaron en la desaparición del motivo religioso, menos en la exclusión de la gente común, antes más bien se puede observar como la tradición se ha fortalecido con la presencia de numerosos jóvenes y cómo estos y las personas mayores lograron aceptarse mutuamente y adapatarse a las nuevas formas.
Algunas fuentes documentales:
1)Enciclopedia larense, Rafael Domingo Silva Uzcátegui, Ediciones de la Presidencia de la República, Caracas 1981
2)El tamunangue, Isabel Aretz, Universidad Centro Occidental, Barquisimeto, Estado, Lara. 1970
3)Folklore y Cultura, Juan Liscano, Caracas, Venezuela. Editorial Ávila Gráfica, 1950
4)Diversiones Pascuales en Oriente y Otros Ensayos, Imprenta Nacional, Caracas, 1960
5) El Estado Festivo, David Gus, Caracas, Venezuela. Ministerio de la cultura, 2005
6) Mis vivencias en el tamunangue de Titicare- años cincuenta y sesenta.
José Esteban Pérez
miércoles, 4 de julio de 2012
El Centro Nacional del disco abre II convocatoria para replicación de obra discográfica
El Centro Nacional del disco abre II convocatoria
para replicación de obra discográfica
El Ministerio del Poder Popular para la Cultura, a través del Centro Nacional del Disco (CENDIS) convoca a todas las creadoras, creadores y artistas de la disciplina musical, a participar en la “II Convocatoria Nacional Plan de Apoyo al Artista para la replicación de obra discográfica”.
Este llamado, estará abierto hasta el 30 de julio de 2012 y tiene como objetivo fundamental estimular y proyectar las más diversas expresiones sonoras que hacen vida en el país, vinculadas con la creación de vanguardia, la memoria, el patrimonio y el sentido de soberanía cultural, logrando así el empoderamiento del pueblo creador.
Requisitos generales de la convocatoria:
* Carta dirigida al Centro Nacional del Disco, mediante la cual se presente brevemente el proyecto
* Resumen curricular del artista o agrupación
* Master
* Copia del documento de Depósito Legal
* Letra de las canciones (si fuera el caso)
* Cédula de Identidad del representante legal
* Descargar y llenar planilla de Informe Discográfico (ver en www.cendis.gob.ve)
* Descargar y llenar planillas de Derecho de Autor (ver en www.cendis.gob.ve)
* Datos de contacto: Teléfonos, correo electrónico, dirección postal.
Los recaudos deben enviarse o entregarse en:
Calle de la Soledad con calle las Piedritas, Zona industrial de la Trinidad, edificio CENDIS, Municipio Baruta, estado Miranda, CD 1080, Caracas.
Para información adicional comunícate:
0212- 941-52-19 / 942-27-80 / 942-27-69
página web: www.cendis.gob.ve mail: cendisartistico@gmail.com
* twitter: cendisavanza
Prensa CENDIS
Andrea Mier y Terán
martes, 26 de junio de 2012
El Ensamble Fénix en Caracas
Publicado por
Alfredo Leal
en
04:40
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El Vigía,
Ensamble Fénix,
Eventos,
Grupo Cámago,
Guayoyo,
música venezolana,
Ramón Alí Fulgence
La agrupación vocal ENSAMBLE FÉNIX regresa al área metropolitana de Caracas para ofrecer dos presentaciones. La primera de las presentaciones será el día Sábado, 7 de Julio a las 4pm en el Auditorio Hno. Lanz de la UCAB y la segunda el DOMINGO 8 DE JULIO, en la Sala de Conciertos del BOD CorpBanca Centro Cultural, 11:30am.
El Ensamble Fénix es un sexteto vocal mixto que se fundó en la ciudad de El Vigía, Estado Mérida en el año 1999. El nombre "Fénix" se debe a que el grupo nació de las cenizas que quedaron de un coro de niños y un coro juvenil disueltos en ese mismo año.
Durante su visita a Caracas, nos cautivarán con un variado repertorio internacional y nacional, especialmente, el de su última producción discográfica “Guayoyo”, que contiene temas singulares de la música venezolana como la danza zuliana “Sr. JOU”, el vals “Viajera del río”, hermosos joropos, calipsos y merengues.
La presentación del día Sábado, 7 en el Auditorio de la UCAB será con entrada libre y contarán con el Grupo Cámago como invitado especial, mientras que las entradas para la presentación del domingo 8 en el Auditorio de BOD CorpBanca Centro Cultural, tendrán un valor de 140,00 Bs, están actualmente disponibles en taquillas del Centro Cultural y en la página www.ticketmundo.com. En esta oportunidad el afamado cuatrista Jorge Glem será el artista invitado.
Para más información sobre las presentaciones a través del teléfono (0414.701.15.15) o pueden escribir a ensamblefenixgrupovocal@ hotmail.com. Si deseas escuchar un abreboca de su última producción vista el link www.soundcloud.com/ ensamblefenix .
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