Mostrando entradas con la etiqueta cultura prima. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cultura prima. Mostrar todas las entradas

martes, 14 de junio de 2016

¿Cómo afecta la crisis económica política y social que atraviesa Venezuela a los modos de la cultura?

La respuesta obviamente no es sencilla, pero trataré de plantear dos ideas al respecto.


El modus vivendi

¿Quién eres cuándo no estás peleando por sobrevivir? ¿quién eres cuando la furia cede? Cuando te pasas la vida luchando por conseguir lo necesario para la subsistencia se hace cuesta arriba poner a producir tu ocio, tus gustos, capacidades e intereses.  Te conviertes en una especie de  en "modo supervivencia", una manera zombi de ser que no recoge todo lo que eres, pues algo se va quedando en el camino: tu libertad.

Se genera sí, una cultura "por defecto", un modo de ser resultado de las condiciones que se imponen. Podrás caminar por las calles, comer, etc. pero en estado de putrefacción y con un apetito insaciable por la carne humana. La cuestión fundamental es que tú eres producto de tu entorno, chévere si puedes decidirlo, no tanto si no puedes incidir en él. En términos sociales parece difícil reconocernos en esos modos de ser que son producto de la libertad, sencillamente porque no podemos vivir desde allí, al menos no completamente. Algo de lo que somos ya no es. ¿Qué nos divierte? ¿qué lugares frecuentamos? ¿qué cosas preferimos y cuáles rechazamos? ¿qué música podemos hacer? ¿cuáles son nuestros hábitos de consumo cuando no estamos bajo presiones externas como la inseguridad, el hambre, el desempleo, las colas, la carestía, etc? Nuestros hábitos nos definen, pero por ahora los hemos modificado dramáticamente por causa de la crisis. Los hashtags  de nuestra cultura contemporánea: Chávez, petroleo, mises, arepa y beisbol han cambiado bien en su cualiad, bien en su intensidad.

El nuevo mercado


Pero por otro lado, la crisis ha generado un gran éxodo humano que tiene como consecuencia lógica la demanda de productos culturales venezolanos en países donde tal demanda no existía, logrando así la internacionalización de distintas expresiones artísticas y un proceso de intercambio, reconfiguración y visibilización. Aparece la sucursal del mercado cultural venezolano en el extranjero. La cultura encuentra nuevos espacios para desarrollarse, nuevas formas de expresión.  Es una etapa que apenas comienza y que no sabemos que derroteros tomará, ya sea por un virtual regreso de muchos a sus sitios de origen -mermando su capacidad de incidir sobre la oferta- o por el tipo de relación que éstos tengan con los productos culturales hechos en tierra venezolana. Recordemos que quien se va, se lleva una fotografía del momento cultural de su país y puede que la conserve como los rasgos más característicos de la misma sin permitirse cambios en el tiempo, pero también puede actualizar ese registro a través del uso de nuevas tecnologías.

Aún es muy temprano para decir que hemos construido una identidad como migrantes y más para anticipar cómo variará ésta según las distintas latitudes, pero sí podemos afirmar, que con la crisis no somos los mismos, hemos cambiado por dentro. Ojalá no perdamos la memoria de lo que hemos sido y aprendamos de esta dura crisis a reconocernos como productos de nuestra propia libertad.




miércoles, 29 de abril de 2015

Mayo y sus Velorios de Cruz

Ya viene Mayo y con él, nuevamente resonarán las agudas gargantas de los cantadores de velorios. Una tradición arraigada en la cultura venezolana que celebra la llegada de las lluvias, el inicio de las cosechas, el florecimiento de los campos y de la vida misma. En el caso del estado Lara lo primero que llama la atención es que esta "celebración" tiene un carácter solemne, formal, y muy respetuoso. Muchos le atribuyen esto a la profunda piedad religiosa que aún conservan las poblaciones donde esta tradición tienen mayor arraigo, pero también a que los perpetuadores de la tradición han logrado perdurar en el tiempo y transmitir con eficiencia su legado cultural a generaciones más nóveles. Si estás considerando asistir a algún velorio, solo busca en las redes sociales, ya hay fechas y lugares confirmados:

Acá una pequeña muestra de un velorio de cruz larense:

CANTO A LA CRUZ DECIMA
PRODUCCIO Y VIDEODIOGENES MOGOLLON
Posted by Diogenes Mogollon on Viernes, 6 de mayo de 2011

miércoles, 10 de diciembre de 2014

¿Un Plan Metropolitano de Cultura para "el gran Barquisimeto"?

El 2014 comenzó con la impronta de una alineación más o menos estable de fuerzas políticas en los municipios Jiménez, Palavecino e Iribarren del estado Lara. Cada uno de ellos con sus propias visiones y retos, pero con la necesidad compartida de dar respuesta a sus electores a la mayor brevedad posible. La gobernación, en este caso, sería el puente, una especie de hermano mayor que con más de 12 años de experiencia en la gobernanza local se perfilaba como el gran organizador de los proyectos aglutinantes capaces de potenciar las gestiones de los gobiernos locales.

El año transcurrió y algunos proyectos tomaron forma, especialmente los relativos a eventos y conmemoraciones compartidas, otros más relevantes como el Presupuesto Participativo (una estrategia de incorporar por vía directa las necesidades de las comunidades del estado Lara al presupuesto regional y local) contaron con la participación de la gobernación y las alcaldías de Palavecino y Jiménez.  Como era de esperarse cada alcaldía debía forjar su propio itinerario de gestión en base a su ideología política, las necesidades de los vecinos, los "compromisos políticos", y un largo etcétera en el que bien puede entrar casi cualquier cosa.

Partiendo de esta alineación política-ideológica más o menos estable cabe preguntarse si es posible delinear un Plan Metropolitano de Cultura que integre el eje Jiménez-Iribarren-Palavecino para: 1.- otorgarle a la gestión  pública un carácter ciudadano 2.- potenciar sectores con alto potencial socioproductivo como la artesanía, la luthería y la gastronomía típica 3.- promover la convivencia ciudadana y los valores democráticos y 4.- Privilegiar la ciudad como el espacio para lo público

Ya ha pasado tiempo suficiente y va siendo necesario que los proyectos importantes vayan encontrando cause en las tramas de las relaciones políticas y administrativas de las diferentes instancias de la administración pública.  Hace falta una mayor compresión de la vital importancia de la cultura para el impulso de procesos sociales, económicos y políticos.  Quizá también falte una adecuación institucional que pueda posibilitar procesos conducentes al plan; pero es necesario plantear el punto de partida.  El 2015 se abrirá paso entre negras expectativas: presupuestos deficitarios, inflación, escasez y una capacidad muy limitada para operativizar propuestas, pero es fundamental que comencemos a crear criterios compartidos que apunten a la cualificación de nuestra sociedad desde una perspectiva cultural amplia.  Esto es, encontrar modelos innovadores de trabajo que permitan a los gobiernos estar mucho más cerca de los ciudadanos e impactar de mejor manera en su cotidianidad sin tener que recurrir a la dadiva o a la promesa.

Pensar en una gestión gubernamental exitosa para el 2015 pasa por compartir esfuerzos con las fuerzas sociales de la región; un sólido y riguroso criterio financiero y de inversión, y un alto grado de colaboración e intercambio de las distintas instancias de la administración pública. No habrá manera de ejercer una función pública honesta y responsable para el próximo año si no pasa por un esfuerzo amplio y consensuado de trabajo compartido.

Las cartas están echadas, el 2015 nos espera. Ojalá y estemos preparados.

martes, 4 de noviembre de 2014

El tamunangue de Briceño Guerrero

Recientemente nos sorprendió la muerte del filósofo Briceño Guerrero, uno de los pensadores  y escritores venezolanos más influyentes de los últimos tiempos. Su legado literario, reflexivo y humano queda evidenciado en este trabajo realizado por @LaberintoFilms: Laberinto de los siete sones, una aproximación del fílósofo y escritor a los sones de negros.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Murió Olga Camacho, el tambor veleño está de luto

Olga Camacho (1928-2014), fue la mayor de las exponentes del tambor falconiano. La tradición la cultivó desde su niñez y la concretó con la fundación de La Camachera en 1965, una agrupación familiar con la que trazó una ruta que tenía por norte el tambor veleño: el tambor de la costa occidental. Se trata de un toque de tambor cuyas raíces están localizadas en Curazao y, más atrás, en el Congo, de donde provinieron los loan-gos, pueblo que fue llevado a la fuerza a las Antillas Holandesas de donde, a finales del siglo XVII, muchos individuos se fugaron a tierras falconianas para establecerse en los alrededores de su capital, Coro. (fuente: http://www.venezuelademo.com)


Al principio sólo se tocaba el tambor, repicándolo con ambas manos junto a un canto en adoración a Ajé y una danza sensual, que rendía culto a la fertilidad de la mujer. A comienzos de los 40's, Olga Camacho llevó este tambor por las calles de Coro.  En 1946 se alió con el director de Radio Coro, y poco a poco, fue posicionando como una tradición este “loango tambú” como al principio se le llamaba a esta manifestación que se cantaba en papiamento. En 1952, Olga incorporó las letras en español y posteriormente instauró la bienvenida a la Navidad el 30 de noviembre con “Repique del Tambor” en el Paseo Alameda.

 


No hay pérdida con la partida de Olga. Solo ganancia. Nos ha dejado a la cultura venezolana un legado tremendo: el tambor veleño.

Olga Camacho murió este 02 de Septiembre en la ciudad de Coro.


jueves, 12 de junio de 2014

Tamunangue ¿Patrimonio Cultural de la Nación?

Hoy comienzan los velorios de San Antonio que darán paso a la celebración más representativa de del estado Lara: el Tamunangue. La fecha fue ocasión para la declaración de esta manifestación como Patrimonio Cultural de la Nación, pero ¿Qué es esto? ¿Cuáles son sus implicaciones? 

¿De qué va la declaratoria del Tamunangue como Patrimonio Cultural? 

Según la Ley promulgada de Protección y Defensa del Patrimonio Cultural de 1993 y la Ley de Cultura de 2013 la declaratoria de Patrimonio cultural atiende fundamentalmente a la “defensa” del Patrimonio Cultural de la República. Entendiendo como “defensa” la investigación, rescate, preservación, conservación, restauración, revitalización, revalorización, mantenimiento, incremento, exhibición, custodia, vigilancia, identificación y protección de dicho patrimonio. Se trata de una especia de marco de protección estatal de un bien material o inmaterial, pues no solo los bienes muebles e inmuebles son susceptibles de ser declarados Patrimonio Cultural, también el patrimonio vivo del país, las costumbres, tradiciones culturales, vivencias, manifestaciones musicales, el folklore, la lengua, ritos y creencias los son. Este marco de protección especial responde al interés del Estado de fortalecer la Identidad Nacional, proteger el Acervo Cultural y promover las Artes y la Cultura. 

¿Qué cambia la declaratoria? 

La declaratoria es obligación prioritaria para el Estado y la ciudadanía. Las leyes establecen la corresponsabilidad entre Estado y Sociedad para la identificación, preservación, rehabilitación, salvaguarda y consolidación del patrimonio cultural de la República Bolivariana de Venezuela. En la Práctica los efectos son pocos, pues ni la ley de cultura ni la ley de Patrimonio Cultural establecen los mecanismos concretos con los que se llevarán a cabo los procesos de defensa, protección, etc. Así que no se traducirá en más y mejores presupuestos o nuevos centros de investigación, o presencia en medios de comunicación o en escuelas públicas del país. Quizá sí tenga un impacto relativo en la presencia de la manifestación en los centros culturales públicos y privados que generen a su vez interés en elaborar materiales audiovisual para la difusión. Más allá de eso es poco lo que podemos esperar realmente de esta declaratoria. Siendo honestos, los gobiernos venezolanos no se han sentido especialmente obligado por la ley a cumplir sus compromisos, muchos menos en lo tocante a la promoción de manifestaciones culturales.

¿Es pura propaganda la declaratoria? 

No. Los asuntos culturales no solo se tratan de “cosas” también se trata de nuestra relación con ellas. Una declaratoria también hace la función de distinción honorífica. Muchas de las personas vinculadas a la manifestación la han cultivado por amor propio, por convicción, la declaratoria es una obligación de reconocer al menos simbólicamente lo que en la práctica es el trabajo minucioso, sistemático y callado de muchos venezolanos. Es por tanto la afirmación de que lo que somos como país lo vamos labrando en los detalles. No están demás. 

Ahora bien ¿De qué hay que “defender” al Tamunangue? 

Bueno, la cosa es compleja. Vivimos en un país dirigido por un gobierno con muchas “seguridades”, poseedor de demasiadas “verdades”. Hace años creíamos en identidades sólidas, bien definidas por nuestras fronteras nacionales y veíamos en cada vecino, en cada propaganda, en cada libro extranjero, en cada disco, un potencial agresor de nuestra “identidad”. Creíamos que podíamos ser influenciados –con o sin intención- al extremo de desvincularnos de lo más constitutivo de nuestra identidad para abrazar otros estilos de vida. Se trata de una postura que no reconoce la complejidad de ser persona, pero tampoco las condiciones de la vida moderna y sus interconexiones. Esta visión prevalece, en nuestras leyes y en nuestra -pasada de moda- concepción de cultura, pero hay que decir que no somos los únicos.

Pero ciertamente hay tradiciones extintas ¿No necesitan ser defendidas para que no mueran? 

Las tradiciones, manifestaciones, etc. son concreciones de nuestra particular manera de entender y relacionarnos con el mundo. Hay manifestaciones y tradiciones que no son capaces de ser resignificadas o que estaban amparadas en un estilo de vida que ya no existe. Las tradiciones se mantienen, cambian y mueren, todo a la vez. No se puede defender una manifestación si no hay una comunidad, un estilo de vida, una visión, que pueda posibilitarla. Pareciera que tras el deseo de “defender” se tratara de “congelar”, de “atrapar en el tiempo” una “experiencia ideal”, algo así como el estado más puro de una tradición, sin caer en cuenta que no existe una cosa tal. Solo por poner un ejemplo. La vestimenta del Tamunangue se consolidó hace bastante poco. También el orden de los sones y la aparición de conjuntos tamunangueros (grupos artísticos de proyección). Es un sinsentido pensar que el Tamunangue nació tal y como lo conocemos hace 400 años. Ahora mismo existe un quiebre generacional en cuanto al modo de llamarlo. Los más “viejos”, acostumbraron de niños llamar al Tamunangue “Sones de negros”. Incluso era no poco frecuente la expresión “vamos pa’ los negros” u otra similar. Las generaciones más nuevas conocieron la manifestación como Tamunangue. Solo después de una aproximación más cuidadosa a la manifestación se conocía la expresión “Sones de negros”. Si defender es congelar, atrapar en una fotografía, hacer rígida una manifestación al definirle sus detalles más mínimos, es entonces también, aniquilar las referencias vitales que con el paso del tiempo comunidad y manifestación se dan entre sí para que siga existiendo esa expresión del ser de un pueblo. 

¿Es lo que sucede en el caso del Tamunangue?

No es un absoluto, ni se da en un instante. Tampoco depende de una persona o grupo élite. Estamos en una etapa –al menos eso creo- de cambio, de apertura de flexibilización de la manifestación. Hay tendencias que apuestan a un falso tradicionalismo purista, pero también hay quienes defienden una relación más espontánea que incorpore sin complejos nuevos elementos propios de nuestro actual estilo de vida. No se trata de una competencia con ganadores y perdedores, se trata de un proceso de ajuste gradual. Será en último término la comunidad tamunanguera la que vea con buenos ojos la incorporación o desincorporación de sentido que sufre la manifestación. De la misma manera que se redondean las piedras del río se va consolidando la manifestación hasta que por necesidad comienza a generar un nuevo proceso de cambio. 

 ¿Habrá entonces Tamunangue para rato?

Con el favor de Dios y San Antonio, sumado a una razonable actuación estatal en la definición de políticas culturales que recojan la complejidad de lo que somos en este mundo que nos ha tocado vivir.

viernes, 5 de julio de 2013

Las Instituciones culturales bajo la mira

La ciudad de Barquisimeto ha vivido recientemente otro atropello  por parte del Gobierno Nacional, quien sigue resistiéndose al diálogo entre diversos y al trabajo mancomunado para la resolución de los problemas del país.  Aferrados a su lógica de que solo el Estado puede garantizar el desarrollo de todos los aspectos inherentes a la vida en sociedad, procedieron el pasado 28 de Junio a tomar por la fuerza las instalaciones de la Flor de Venezuela, aludiendo que bajo la figura de Patrimonio Cultural de Venezuela, las instalaciones pasaban automáticamente al poder ministerial. Un vulgar desalojo.

La noticia aunque causó mucha desazón, no generó sorpresas, pues bajo un formato bastante similar fue tomado en Febrero de 2012 el Museo de Barquisimeto que funcionaba bajo la rectoría de Gobernación, Alcaldía y Sociedad Civil.  No importó en este caso que fuera la sociedad civil la que levantara un Museo y una gestión cultural de alto nivel, de una estructura en ruinas que solo esperaba por ser demolida.

Igual historia tuvo que vivir la Casa de la Cultura de Tintorero, sede de la Feria Internacional de Artesanía más grande del País que estaba en manos de la gobernación del Estado Lara.  En Agosto de 2012 fue objeto de expropiación y a diferencia de los dos casos anteriores no se dieron explicaciones.

Los motivos que dio el Ejecutivo Nacional para ambas tomas, porque de hecho así se dieron, fue el estado de abandono tanto del Museo como de la Flor de Venezuela, pero si ese era el caso, ¿por qué no se instalaron mesas de trabajo entre las distintas instancias de gobierno para abordar la problemática? ¿Por qué los ministerios de Turismo y Cultura no aprobaron proyectos de mejoras de las instalaciones?  Sencillamente no existe capacidad de diálogo cuando lo que impera es el criterio político y la promesa de castigo para quien consideran un traidor.

Un hecho notorio es que estas expropiaciones de la institucionalidad cultural larense se dieron de manera consecutiva y en años electorales.  En 2012 para las elecciones a gob
ernadores, donde fue reelegido Henri Falcón, otrora militante del chavismo; y ahora cuando la oposición en Iribarren y Palavecino tienen una ventaja que parece insuperable ante las venideras elecciones de Diciembre.

En todo caso, El Museo de Barquisimeto y la Flor de Venezuela operan bajo  una formula administrativa irregular, pues sus “tomas” no están amparadas por la regularidad de los procedimientos de rigor.  En el caso de la Casa de la Cultura de Tintorero, la formula fue otra, pero el resultado similar.  Son instituciones ahora descabezadas que son dirigidas desde Caracas bajo la apariencia de una dirección popular local, que no han respondido a los retos que ciertamente tenían dichas instituciones.

En el caso de la Casa de la Cultura de Tintorero hablamos de creación de centros de formación permanentes, consolidación y ampliación de un centro comercial Artesanal con oferta de servicios gastronómicos y de salud, la creación de fábricas y centros de distribución de materias primas, la consolidación de estándares de calidad y concepto de la producción artesanal y la creación de a una ruta turística. Punto aparte merece el acondicionamiento de la vialidad.  Todas tareas pendientes a más de un año de la expropiación.

En el caso del museo de Barquisimeto los retos son no menos importes: ciertamente un adecuado presupuesto para el mantenimiento óptimo de las instalaciones es fundamental, pero también la adecuación técnica y de gestión para las tareas educativas, de investigación y difusión.

La adecuada profesionalización del personal  para las tareas de investigación y educación  que permita la producción de exposiciones y publicaciones de interés para la sociedad  con elevados estándares de c
alidad, la coordinación de actividades expositivas y el desarrollo de proyectos de investigación sistemáticos son todavía tareas pendientes para la nueva gestión. Quizá el reto más grande que tiene el actual museo de Barquisimeto es sencillamente atraer gente a sus instalaciones.

Los retos en el caso de la Flor de Venezuela son tremendos.  No se refieren al remozamiento del vivero más costoso que la petrochequera venezolana podía pagar, sino a la generación de una identidad propia que supere los fantasmas de Hannover, las reminiscencias de la Venezuela Saudita.  En primer lugar se debe entender que lo que fue pabellón internacional en Alemania cumplió su fin y terminó su ciclo.  Lo que se quiso instalar en Venezuela debía reconceptualizarse, pensando ya no en lo efímero de Hannover, sino en lo permanente de Venezuela.  Hay que evaluar la factibilidad técnica y presupuestaria de la Flor.  No dudo que disponiendo de los recursos se pueda reinstalar como lo estuvo en Alemania, pero tampoco dudo que al cabo de un año los peces volverán a morir por las condiciones climáticas de la ciudad crepuscular y las condiciones específicas de la zona, determinada por su alto nivel de obras en construcción con las implicaciones que esto genera.

En el caso de la Flor no se trata de rearmar el proyecto original sino hacer un debate público de  cómo tropicalizar y hacer permanente una obra que se diseño para seis meses en condiciones presupuestarias absurdas para la realidad actual de nuestro país y que como ya mencioné antes cumplió sus fines en aquella expo de Hannover.

Tenemos pues tres instituciones culturales que tienen unos retos muy específicos, que ameritan una gestión cultural seria, eficiente y contextualizada, definitivamente un tipo de gestión que el Gobierno Nacional no está en capacidad de ofrecer porque está entrampada en su lógica de premios y castigos, su lógica política revolucionaria.

Ahora queda esperar que no se concrete la amenaza que pesa sobre otros íconos de la ciudad como el Parque Zoológico y Botánico Bararida, el Teatro Juares y el Estadio Metropolitano de Lara. No cabe duda que la institucionalidad, y en especial la cultural está indefensa ante los caprichos del Gobierno Nacional y sus verdades acomodaticias.

martes, 9 de abril de 2013

¿De dónde son los cantantes? por José E. Pérez

Recientemente pude ver el video que ha estado preparando Omar Orozco sobre los tamunangues de la Sociedad Tamunanguera, interesante trabajo audiovisual hecho con el corazón de un tamunanguero de corazón, que parte de una interrogante: “¿Tamunangue en Caracas o de Caracas?”, en el video Omar pregunta si los tamunangues que estamos haciendo en Caracas deben ser considerados como una manifestación ajena, prestada, solamente de Lara o si, por el contrario, debemos entender que el tamunangue ya fue apropiado por los caraqueños, echó raíces, y luce un nuevo perfil regional.

En el video hay imágenes de varios encuentros del año pasado y del presente y algunos de sus participantes aportamos diversas razones sobre la citada pregunta. Este audiovisual de Omar me ha hecho reflexionar mucho. La pregunta no es ingenua, nos invita a hurgar en nuestra mente sobre algo aparentemente lógico, de sentido común, y sin embargo, cuando lo sometemos a revisión se nos hace complejo y confuso, ¿Cuando hablamos de cultura, qué cosas nos pertenecen y qué cosas no?, ¿debemos pedir permiso a los llaneros cada vez que queramos cantar, bailar o hacer una fiesta-joropo?, ¿solamente los larenses tenemos derecho a ser dueños del tamunangue?, ¿qué es ser “dueño” de una manifestación cultural?, ¿Quién tiene derecho a serlo y quién no?, ¿por qué?...¿quién legitima ese derecho?

No sé si en Barquisimeto recientemente han discutido sobre este aspecto, en mis tiempos de niñez los tocuyanos y los curarigüeños rivalizaban cordialmente sobre el tema origen del tamunangue, también sé que independientemente de su origen el tamunangue se fue expandiendo por todo el estado y hoy además de ser curarigüeño y tocuyano, también es sanareño, caroreño, quiboreño, barquisimentano y de otros pueblos de Lara, incluso de Yaritagua población yaracuyana. Y hay quien dice que también en otros estados vecino como Falcón y Portuguesa.

La discusión sobre el origen y autenticidad de las manifestaciones lleva siglos y aún persiste, paralelamente, en el medio de la antropología y la sociología también ha habido planteamientos que cuestionan otros aspectos en el ramo del folklore y la cultura popular, por ejemplo, Graciano lomabardi en 1973 discurría así sobre algunos aspectos del folklore: “El interés sobre el folklore testimonia una búsqueda, frecuentemente confusa y contradictoria(…) si el folklore constituyese en cada caso la voz de cada categorías posibles de dominados deberíamos encontrar en él también, por ejemplo, la voz de las mujeres, su protesta contra todos los hombres, sus dominadores…”

Ojalá en un futuro podamos discutir también sobre la discriminación de género,¿la hay en el tamunangue?, o sobre el carácter contestatario del tamunangue (¿es contestatario?) y sobre tantas aristas socio culturales que, como usufructuantes de la manifestación tradicional, estamos llamados a hacer. Por lo pronto hagámonosno todas las preguntas posibles para estimular un necesario ejercicio de reflexión: ¿Qué se necesita para ser dueño de una manifestación?, ¿si los cantantes son larenses y los bailadores son caraqueños, quien es más dueño del tamunangue?, ¿cómo echa raíces una manifestación?, ¿si los tamunangueros larenses enseñan a músicos y bailadores caraqueños a cantar y bailar el tamunangue, estarán cediendo parte de su patrimonio cultural en ese acto?, ¿de dónde es el tamunangue?, ¿donde nació? ¿donde se desarrolló? ¿donde lo adoptaron? ¿de donde son sus bailadores, promeseros o músicos? ¿de donde son los cantantes? José Esteban Pérez/ abril 2013

martes, 11 de diciembre de 2012

Desafíos de la sociedad Venezolana en cuanto al Fomento de la Creación Artística Poniendo la mirada sobre los artistas y los espacios culturales


Alfredo Leal
21 de Septiembre de 2012
1er Congreso Nacional de Gestión y Políticas Culturales UCV

La teología latinoamericana privilegió el método “ver, juzgar y actuar” para dar cuenta de la realidad y orientar la conducta al respecto.  Sin intenciones de hacer teología ni nada que se le parezca, pero aprovechando la metodología dada la brevedad del tiempo, les propongo que “veamos” algunos aspectos de nuestra realidad artístico-cultural, “juzguemos”, es decir, hagamos crítica de lo que vemos; para emprender así, o al menos esbozar, un posible “actuar”, una ruta de acción.  Desde ya quiero ser claro: El tiempo disponible para esta presentación me obliga a quedarme corto, pero no por ello dejaré de presentar algunas ideas que me resultan importantes de cara al fomento de la creación en dos aspectos fundamentales: Los creadores y los espacios de la creación.

Hagamos el ejercicio de ver. ¿Qué es lo que vemos a nuestro alrededor? (sin tener la pretensión de abarcar todo) Pues yo diría en cuanto a los espacios:
1.       La cultura del “no tocar” ha sucumbido ante la cultura del “acontecimiento”, de la experiencia. A saber, el viejo esquema de Museos y Galerías donde “se podía dañar algo” –y por ello estaba prohibido tocar- cedió su paso a los Centros Culturales, donde el público va en busca de una experiencia multisensorial. Así puede hallar en un mismo espacio teatro, danza, música, cine, fotografía, recreación, participar de un taller, de un baile, etc. Los nuevos espacios para la cultura son “lugares para estar”.
2.       Se ha privilegiado la calle como espacio de la creación, promoción y divulgación sobre las Galerías, Museos e incluso los Centros Culturales.  Notorio es la gran cantidad de eventos en el Parque los Caobos, el Bulevar de Sabana Grande, Los Próceres, o experiencias como por el medio de la calle, y hasta los maratones, por solo citar algunos ejemplos.
3.       Las universidades han asumido el rol de Centros de Convenciones.  A falta de espacios adecuados en la ciudad, de problemas presupuestarios de las Universidades así  como la afectación de la seguridad pública las universidades están albergando desde ferias gastronómicas hasta megaconciertos.  Notorios son los Casos de la UNIMET, UCV, USB, etc.
4.       La nueva y escasa infraestructura cultural promovida por el estado no pareciera responder a un criterio o política particular.  Así nos encontramos que entre las pocas edificaciones culturales en la ciudad de Caracas lo que resalta es un Mausoleo  inconcluso. Punto de distancia merece el  Centro de Acción Social por la Música, el remozamiento de bulevares y reacondicionamiento de Teatros que estuvieron en el abandono. Actividad que se ha limitado solo a la ciudad de Caracas.
5.       Los espacios se han polarizado: incluso para un ojo no muy experto es fácil notar que hay diferencias notables entre el circuito de los museos de Bellas Artes, Galería de Arte Nacional y el Teatro Teresa Carreño frente al Circuito del Teatro de Chacao, Centro Cultural Trasnocho, etc…
Veamos ahora parte de lo que pasa con los artistas, los creadores.
1.       Se han multiplicado los colectivos, redes, grupos de trabajo, asociaciones, etc. que han encontrado una fuerza en grupo que como individuos no tenían
2.       Siguen trabajando bajo el esquema del “proyecto”.  Es decir, hay una institución que debe repartir unos recursos, los artistas presentan sus proyectos y ésta según sus criterios distribuye los mismos.
3.       Los cultores populares en general manifiestan tener más presencia y reconocimiento en los circuitos oficiales de la cultura. Siempre bajo la lógica de la difusión.
4.       Las formas artísticas como el teatro, el cine, la música y el stand up han tenido un florecimiento especial tanto en espacios convencionales como en los no convencionales. Teatros en Centros Comerciales, Música Tradicional Contemporánea en Bares de tendencias no  alternativas, etc.
5.       Siguen pendientes temas cruciales como los mecanismos de previsión social, el cálculo de los “salarios”, la profesionalización, etc. El salario de los artistas es un tema importante, en no pocos casos los artistas cobran lo que el espacio cultural dispone pagar sin distingo de ningún tipo. La consolidación de un gremio pareciera ser una necesidad.

Visto lo visto y sin ánimo de haber agotado las posibilidades de esta discusión pasemos al segundo momento propuesto: juzgar.
Podríamos decir que los espacios culturales funcionan bajo la lógica de la “oferta cultural”, pero no del “atelier”, que sería por excelencia el espacio de la creación, la investigación. Al escenario, como el espacio de la exposición, se le debe sumar el taller.  El espacio de la creación.
El florecimiento de las actividades de calle evidencia una tendencia marcada a la promoción cultural como “actividad artístico-cultural”.  Es la cultura de la promoción de acontecimientos, no de artistas, ni procesos interconectados y orientados por unas políticas en función de objetivos. Se contrata una acción cultural determinada, se muestra, se paga y se acaba.
Por otro lado, el lugar de la Cultura, el espacio, se ha vuelto difuso. Los auditorios son salas de concierto, los bares son teatros, la calle es el escenario, la escuela es la sede del grupo o compañía, la Universidad es el centro de convenciones, etc…

Del lado del los artistas, me atrevería a afirmar que hay una organización y comunicación mucho más eficiente, primero porque se da de manera horizontal entre colectivos y pequeñas asociaciones de artistas. Desvinculada en buena medida de la institucionalidad.  Estos grupos además han ganado niveles importantes de cualificación por lo que muestran un virtuosismo novedoso.  También el alcance de las nuevas tecnologías y sus posibilidades casi infinitas han contribuido en ello.

El tema de la identidad – y en este punto quiero hacer un énfasis porque creo que nos jugamos mucho como país- se incorporó en el acontecer artístico nacional. El movimiento musical que se generó alrededor del neofolclor y que devino en la explosión de sonidos propios, nuestros; creció junto al resurgimiento del teatro, el cine y al nacimiento del stand up como una forma de recuperar la palabra (¿palabra perdida me pregunto yo?), de encontrar nuevas palabras, de expresar ideas, de encontrar nuevas identidades.

Los artistas, han sabido recuperar el sentido profundo de la palabra, que no es otra cosa que el encuentro; han sabido reconstituir esa identidad vilipendiada desde las instituciones del Estado.  El público ha encontrado en ellos un refugio, un acceso a la palabra, al sentido; una certidumbre sobre su identidad, identidad puesta en duda sistemáticamente a través del aparato gubernamental, pero que no por ello flaquea.
El desprestigio de la palabra cultivado sistemáticamente durante la era revolucionaria,  la puesta en duda de la condición de nacionales de buena parte de la población venezolana pareciera haber decantado en estas formas artísticas de amplia aceptación, donde la palabra misma recobra su verdadero significado y valor donde el público puede verse reflejado en un “nosotros” en un común denominador. No sorprende pues que las expresiones artísticas con mayor florecimiento sean las que tienen en su centro a la palabra.

Es una fortuna que una sociedad como la venezolana pueda procesar a través de la creación artística los constantes ataques –en cadena radio y televisión- a la identidad nacional así como recuperar la fe en la palabra que se desvanece entre insultos y agresiones.

Pasemos ahora al Actuar: Aquí la cosa es más difícil, porque no hay recetas, pero ciertamente poniendo atención en la realidad se podrá comenzar a ensayar nuevos caminos.
1.       Si las formas artísticas que privilegian la palabra son las que han tenido más auge en los últimos años no es de sorprender que ese movimiento, que es todavía seminal, crezca y se multiplique.  Que haya presupuestos justos y con intención, reales vinculaciones  (y con esto me refiero a productivas) entre artistas y centros culturales. Que la cultura sea entendida como catalizador de procesos sociales y no como instrumento de ideologización, puede ayudar a potenciar los resultados reales. Si no hubiera tantas complicaciones económicas y de acceso a materias primas, no dudaría en sostener que el próximo boom es el del libro. Pero por ahora seguirá en estado de latencia.

2.       Es necesario potenciar circuitos culturales tanto públicos como privados. Los circuitos privados son afluentes que llevan de manera natural y no programada (y a esto me refiero a que esté fuera de la instrumentación política) propuestas que se vuelvan proyectos de identidad en zonas específicas. Piensen por ejemplo porqué en algunas zonas son “futbolísticas” o “musicales” por excelencia…  No todo se puede programar. Sencillamente hay que permitir que los sujetos se encuentren, descubran intereses y formas de llevarlos a buen término.

3.       Para ello es necesaria la descentralización y la desburocratización.  Los afanes centralistas son perjudiciales para el sector cultural.  Solo los gobiernos locales tienen la capacidad de alterar la cotidianidad de los individuos de una sociedad.
4.       Y por último es urgente entender que el artista, el gestor, el cultor, etc.  gestiona la pluralidad y por lo tanto está más llamado que nunca a ser garantes de la diversidad. Esto es no sucumbir ante la polarización. No propiciar lógicas excluyentes, etc. El desafío de la actualidad será el de tender puentes y entendernos como diversos en nuestra cotidianidad. 

miércoles, 25 de julio de 2012

En épocas pasadas ¿cuantos participaban en el Seis Figureao?

No hay, debe aclararse esto, un Tamunangue inflexible en cuanto a textos y expresiones; una ortodoxia; por llamarlo así; aunque todo Tamunangue conste, mas o menos, de las mismas partes y aun se denominen lo mismo
Olivares Figueroa 


...No pretendo presentar el siguiente escrito como una verdad definitiva sobre el baile del Seis, apenas si quiero mostrar una muy pequeña parte de la realidad que viví con el tamunangue en la comunidad de Titicare durante finales de la década de los años cincuenta y a lo largo de los sesenta. El seis figuriao, séptimo y último son del tamunangue, es uno de los bailes más atractivos por su música, coreografía y figuras, se afirma que es una especie de adaptación de viejas danzas europoeas llegadas durante la colonia que fueron aclimatándose a la cultura local. Seis bailadores, tres parejas, realizan esta danza; no existe una sola forma en su coreográfía, cada localidad de Lara ha desarrollado su particular manera de hacerlo y las mismas han sufrido modificaciones en toda su historia como también ha sufrido modificaciones el tamunangue en general variando, no solo su en su modo de presentarlo, sino también de concebirlo. 

Recientemente en una amena conversa con un grupo de viejos tamunangueros, alguien preguntó a uno de ellos, “¿En épocas pasadas, cuántos bailadores participaban en el baile del Seis, ¿sería la misma cantidad que en la actualidad?”.Esta pregunta me hizo pensar en los tamunangues de mi niñez, me recordé sentado en un banco junto a mi familia y todos los vecinos que nos dábamos cita el día 13 de junio en la Casa de San Antonio, lugar destinado por la comunidad para el homenaje patronal de cada año, el recorrido de la larga procesión en pos del santo y con la música de la batalla, en fin..., evoqué tantas historias en Titicare, experimentando el tamunangue como se experimenta la vida, casi sin reflexión de ella misma... 

Titicare es un caserío cercano a las riveras del río Turbio, al sur de Barquisimeto que, en el pasado, se fue conformando con agricultores, criadores de chivo y ovejos, apicultores, comerciantes, extractores de arena del río, peones de las haciendas de caña cercanas a la comunidad... Buena parte de estos últimos, pertenecían a una importante oleada de curarigueños que migraron a Barquisimeto entre finales del siglo XIX y principios del XX por influencia de la familia Álvarez Oropeza, también de Curarigua, quienes habían adquirido la Hacienda San José y un anexo conocido como La Soledad, ubicadas a ambas orillas del Turbio, con este grupo llegaron a esta parte de Barquisimeto varias tradiciones, entre las cuales, la devoción y ceremonias de fe por San Antonio de Padua. 

El tamunangue heredado de curarigua era una de las celebraciones más importantes para la comunidad, sus habitantes se abocaban a cada detalle para garantizar la realización de la fiesta. La organización y control del evento tenía un nombre, Angel Parra, él no era músico, ni bailador, ni promesero, era el cuidador del Santo y de la Capilla donde moraban las imágenes de Santo Domingo, La Virgen del Rosario, El Santo Sudario y, por supuesto, San Antonio, el patrón de la localidad. A Angel se debía la recaudación de contribuciones para la fiesta, el pan de San Antonio durante la misa, las atenciones para los músicos, los fuegos artificiales, la voz que ordenaba repicar las campanas de la capilla para anunciar el comienzo de la liturgia y un respeto absoluto por el recinto donde estuviera la imagen. La comunidad realizaba las tareas necesarias, él velaba porque se cumpliesen. El evento duraba todo el día, la misa era tempranito en la mañana, al concluir, la procesión marchaba hasta la hacienda San José donde se bailaba una Bella, luego, volver para instalarse en la Casa de San Antonio, donde se desarrollaría el baile. La imagen era colocada en una mesa. Uno a uno se sucedían los sones, largos, para complacer a la gran cantidad de gente que se turnaba la vara. Al inicio de cada son los hombres y sus compañeras de baile se acercaban al altar con humildad, hacían una leve reverencia, se persignaban y tomaban la vara, igualmente lo hacía la pareja que los sucedía. 

Recuerdo a las bailadoras siempre serias y con la mirada baja, así bailaban, tal como lo describiera Silva Uzcátegui en su Enciclopedia larense: (...)cuando lo danzan las mujeres, ellas lo interpretan como un rito, lo danzan en actitud de quien está orando con la vista baja en el suelo y entonces el tamunangue adquiere su sello característico de grandeza, de serenidad.(pg165) La primera vez que participé como bailador en un tamunangue fue acompañando a mi abuela quien me escogió por ser su nieto mayor para pagar una promesa, las piernas no me daban, las sentía engarrotadas, apenas si avanzaba, estaba muy nervioso, pero cumplí con ella aunque no realizara durante la danza ni “la media vuelta” ni “la vuelta entera”... La Bella era el son ideal para el pago de promesas, creo que algunos no muy diestros en el baile lo preferían para evitarse las exigencias de dramatización que habían en los otros sones. Desde el Yiyivamos hasta el Poco a Poco se hacían demostraciones de pantomimas y versatilidad corporal. El Galerón era un son participativo, no había una cantidad limitada de bailadores, se incluía la realización de algunas destrezas eventuales. El son en el que participaba varias parejas simultáneas era El seis figuriao, la gracia de las figuras que entretejían los bailadores era el goce de los que solo nos dedicábamos a contemplar. Así fue que aprendimos el tamunangue, viviéndolo, como motivo de agradecimiento, de fe, de disfrute... 

No existían tarimas, ni conjuntos, ni uniformes, ni presentadores. Todos éramos actores, la escena era todas partes: La capilla, la Casa del Santo, el patio frente a la casa. Todo estaba alegremente ambientado con arcos de palma, trinitarias y cadenetas de papel de seda. En las primeras fiestas de las que tuve conciencia recuerdo que no participaban niños, eran fiesta de adultos. El aprendizaje era por observación, las promesas y el compromiso eran de los adultos. Más adelante, a mediados de los años sesenta, gracias a José Rodríguez el maestro de la escuela, algunos niños de entonces nos iniciamos formalmente en la celebración, unos cantando otros bailando. Respecto a la pregunta “¿Cuantos bailadores participaban en El Seis?”, la etnomusicólogo Isabel Aretz nos ofrece información valiosa en su libro El Tamunangue. Ella, describiendo un baile en Curarigua, dice: El Seis figuriao es a mi juicio el número más bello de la serie, porque intervienen tres parejas en lugar de una y realizan gran número de figuras diferentes. (pg141: El Tamunangue) Esta cita coincide con la afirmación que hacen otros investigadores, lo cual sería suficiente para considerar respondida la pregunta, sin embargo, más adelante, refiere la misma Aretz que tuvo la oportunidad de observar bailes en los cuales participaron muchas mas parejas: “Aquí observamos que falta coordinación en el conocido baile, y además participa cualquier número de parejas, porque muchos ya no saben esta danza.(...) Las figuras se realizan independientemente(...) Los que no saben el baile, valsean siempre. De pronto tres parejas tejen una “canasta”. Luego cuatro parejas hacen una “rueda”. Observamos también una “cadena” de dos parejas. Se sueltan y valsean. Otros seis bailadores describen otra “cadena” que dirige un viejo. (...) Un observador nos dice que “el Seis Corrido tiene una cadena donde se cierra el Son”. En él “pueden halar pareja todo el que quiera” (pg151 El Tamunangue). En este úiltimo relato se describe algo parecido a lo que viví en Titicare con el baile de El Seis, un son para todos, libre, con figuras en las que algunos participaban, otros simplemente valseaban. La investigadora expresa su preocupación por una danza que entonces lucía “pobre”, con pocas figuras y no coordinado, le angustiaba su posible desaparición. 

Al contrario de este criterio, opino que esta forma fue una de las razones que le dió vida al tamunangue, la que permitió que se mantuviera más allá de los años cuarenta y cincuenta cuando ella hizo la investigación. Existía en Titicare un dicho: “mientras mas feo se baila, mejor”, esto se lo decían a quien ponía como excusa no participar en el baile por no saber como hacerlo. La inclusión era lo que prevalecía en este dicho y en el sentimiento de todos, no había nada que limitara, bailaba el que sabía hacerlo y el que no, en El Seis la cantidad y la destreza no eran limitantes. Se deduce por lo anterior que en Titicare y en otras localidades de Lara se realizaba El Seis sin respetar las reglas que se imponían en otros lugares,en Titicare la casa se desbordaba de bailadores con El Seis cada uno tomaba su pareja entre las tantas que había, ellas esperaban sentadas hasta que las invitaban, las figuras las hacían entre todos, el baile de tres parejas no existía, lo conocí una vez que nos visitó un conjunto de la ciudad y llevaron esa modalidad,por cierto, fue un 13 de junio, no se por qué ese día no hicieron el tamunangue los músicos de la comunidad, esa celebración fue la más triste y aburrida del lugar, nadie quedó contento con el cambio. Sobre todo porque la manera de hacer el tamunangue tan diferente no permitía la participación de otros bailadores o músicos de la comunidad. 

Es de suponenr, entonces, que coexistieron dos formas hasta que gradualmente las nuevas generaciones de tamunangueros se apropiaron de la tradición estandarizando una de las dos. Al principio, la nueva modalidad disminuyó la participación de las personas mayores y los no muy habilidosos en la danza, pues se impuso la estética como condición en toda representación, tanto para la coreografía, los trajes, como para la escena. Se fortaleció el estilo de la representación como arte, como espectáculo, aunque no desapareció el motivo de la promesa. La imagen del santo pasó a formar parte de la utilería, dejó de ser el único centro de atención y reverencias al que se le bailaba exclusivamente para agradecer favores. Su sitio de honor es compartido con el público al que se le hace reverencias como forma de ganar simpatías, aplausos y algo más. Es decir, nuevos conceptos, nuevos significados, nuevas formas de entender la tradición se fueron imponiendo. 

 A comienzos de esta etapa algunos tamunangueros de Barquisimeto bailaban sin la imagen presente cuando el motivo era diferente al religioso, posteriormente se fue aceptando la idea de llevarla, pero con una condición: no podía obstaculizar la visión del público. Entonces y ahora, cuando el tamunangue es presentado en un escenario a manera de espectáculo, la imagen pasa a ocupar un lugar mas discreto, así es como lo espiritual cede espacio a lo teatral. En los años cincuenta Juan Liscano ya avizoraba estos cambios (...) Me he de limitar a señalar, en esta danza, la presencia de elementos rituales que tienden, cada día, a tornarse más artificiosos, más artísticos y menos crédulos, pese a que los campesinos suelen todavía pagar sus promesas... (J. Liscano pg 153 Folklore y Cultura) Sin embargo hay que aceptar que, en la actualidad, estos cambios no derivaron en la desaparición del motivo religioso, menos en la exclusión de la gente común, antes más bien se puede observar como la tradición se ha fortalecido con la presencia de numerosos jóvenes y cómo estos y las personas mayores lograron aceptarse mutuamente y adapatarse a las nuevas formas. 

El Tamunangue lejos de hacerse excluyente, lo que fue en algún momento mi temor, ha ido expandiéndose a todas las generaciones, una agrupación de jóvenes tamunangueros puede, sin ningún tipo de prejuicio, participar en el pago de una promesa o cumplir con una actuación con fines explícitamente comerciales. El tamunangue es en la actualidad, un elemento fundamental en el cual los larenses ven reflejados sus sentimientos de identidad, un emblema indiscutible de pertenencia Las nuevas generaciones lograron dar continuidad y constituirse en portadores de una tradición y de una imagen que es símbolo, que sigue siendo motivo de veneración y referente espiritual de las comunidades populares que encuentran, en San Antonio, la solución a sus problemas de salud, económicos y de toda índole. 

Algunas fuentes documentales: 1)Enciclopedia larense, Rafael Domingo Silva Uzcátegui, Ediciones de la Presidencia de la República, Caracas 1981 2)El tamunangue, Isabel Aretz, Universidad Centro Occidental, Barquisimeto, Estado, Lara. 1970 3)Folklore y Cultura, Juan Liscano, Caracas, Venezuela. Editorial Ávila Gráfica, 1950 4)Diversiones Pascuales en Oriente y Otros Ensayos, Imprenta Nacional, Caracas, 1960 5) El Estado Festivo, David Gus, Caracas, Venezuela. Ministerio de la cultura, 2005 6) Mis vivencias en el tamunangue de Titicare- años cincuenta y sesenta.

José Esteban Pérez

miércoles, 13 de junio de 2012

Llegó el día de San Antonio

Es 13 de Junio y aunque los devotos de San Antonio ya celebran la fiesta desde anoche con el tradicional velorio, es hoy cuando estalla la alegría de la tradición por el Santo de Padua.

En Caracas para hoy tenemos a las 4pm el acostumbrado tamunangue de la plaza del BCV llevado por Sol larense y su gente.  Los que tengan tiempo que se acerquen.  Los que hoy no puedan celebrar al santo y compartir la devoción con otros tienen otras opciones:


El viernes 15 a las 2:30pm se dictará el taller de cantos de velorio e instrumentación de tamunangue con los Golperos de Don Pío en la Fundación Bigott.  El Viernes 15 a las 6pm también en la Bigott será el velorio a San Antonio y el Sábado 16 a las 10am la misa y tamunangue con Los Golperos de Don Pío y alumnos y profesores de Fundación Bigott.

El sábado 16 a las 3pm en el Centro de la Diversidad Cultural también podrán disfrutar del tamunangue de Sol Larense y su gente

El 29, aunque es día de San Pedro y muchos correrán a Guatire será el tamuanngue de la UCAB.  La hora pautada es las 12m y la entrada al igual que el resto de los anteriores es libre.

Kalenka y Henry Ardila tendrán su tamunangue el 4 de Agosto en la Residencia los Samanes en el Valle, mientras que el de Irene Gil en Santa Inés será el 16.  Para estos últimos se requiere invitación o aparecerse con un invitado.

Opciones hay, así que para los guaros y no tan guaros que quieran disfrutar de esta tradición solo tienen que escoger una fecha.


martes, 5 de junio de 2012

Cumaco, Tamunango o tambor ¿Cómo es el nombre? (II Parte)

Ciertamente, la idea de llamar a un tipo de tambor con el nombre de cumaco surgió de la investigadora Isabel Aretz, ella dice textualmente: “Para poderlos distinguir mejor(refiréndose a los tambores), he dado un solo nombre a cada familia de tambores”. (He dado un solo nombre...) antes explica que la palabra fue tomada de un tambor que llevaba el nombre de cumaco y con este nombre bautizó a todos los que se les pareciera... allí entonces surge la palabra cumaco con el cual clasifica los instrumentos que tienen parentezco morfológico.

Pero mas adelante dice, refiréndose al tambor cumaco, y en especial a nuestro tambor tamunanguero larense: “En 1950, Miguel Cardona encontró un par de cumacos en San Francisco de Yare, en 1952(...)en San Mateo, San Joaquín, Los Robles,(...) Por nuestra parte hayamos el mismo instrumento y con el nombre de tambor en Lara. Es decir ella comprobó y así lo dejó escrito, que en Lara se le llamaba tambor, no cumaco, ni tamunango.

Entonces, ¿de donde sale la palabra tamunango?, ciertamente ella misma la menciona, pero aplicada a otro tipo de tambor cuyas características son totalmente diferentes al tipo cumaco, lo sabemos porque la misma autora tuvo el detalle de mencionar las medidas de dicho tamunango, así como los lugares donde lo encontró: “En muchos lugares de Venezuela donde viven descendientes de negros se encuentras tambores más pequeños que poseen también un solo parche clavado. Así en Borburata y en San Millán, cerca de Puerto Cabello (Estado Carabobo, en Palmarejo, Agua Negra Farriar (Estado Yaracuy ) y en Ocumare de la Costa. Este tambor se denomina muchas veces “Tamunango”(...) El tamunango de Farriar está hecho con “madera tambol” ahuecada de 28, 57cms, de alto ya que es de forma irregular, la base mide unos 24cms de diámetro. No es necesario escudriñar mucho en la lectura para encontrarse que los tambores tamunango eran tan diferentes a los tipo cumaco que ella misma los presenta como otra categoría, es decir, empleó la palabra tamunango para formar un orden taxonómico distinto al cumaco.

Hasta acá hemos encontrado información que explica de donde salió la idea de llamar cumaco a nuestro tambor tamunanguero, también hemos encontrado que entre los años 40s y 50s ella comprobó que en Lara se le llamaba a nuestro tambor por su designación mas genérica, es decir: tambor, por último, y es lo que me causa mas curiosidad, la investigadora Aretz da razón de unos tambores con características distintas al tipo cumaco y a los cuales llamó tamunango, también dice donde los encontró, y entre estos lugares no menciona al Estado Lara.

Estos datos fueron tomados de Instrumentos musicales de Venezuela (Aretz Isabel, 1967)

José Esteban Pérez

lunes, 4 de junio de 2012

Cumaco, Tamunango o tambor ¿Cómo es el nombre? (I Parte)

Desde hace mucho tiempo he oído en Caracas e, incluso, de los tamunangueros mas urbanos en Barquisimeto, la asignación del nombre Tamunango, o Cumaco para llamar al tambor tamunanguero. Estos nombres: Tamunango o Cumaco, siempre me han sonado extraños, impuestos, lejanos cuando se aplica al instrumento larense. Recuerdo no haberlo usado nunca ni haber oído que otra persona la usara en mi comunidad Titicare durante mi infancia cuando hablábamos de nuestros instrumentos, sin embargo, en escritos y en boca de algunos “estudiados” el vocablo ha sido común, ahora menos que antes, pero aún persiste. Una cosa es cómo llamámos a nuesgtros instrumentos y otra como los llaman otros: al medio cinco, lo han llamado cinco y medio; al tambor, cumaco o tamunango; a los palos del tambor lo han llamado laures; al palero, lo han llamado palitero, a la tambora(la colgante), golpera. Es decir, todo un diccionario paralelo que confunde y hace dudar a quien no conoce suficientemente.

Esto también sucede con otros aspectos del tamunangue, el caso más frecuente sucede cuando se le llama “batalladores” a los batalleros o cuando se conjuga la palabra batalla: se dice “batallar” en vez de Jugar la batalla como realmente es.

En el uso que se ha dado históricamente a los términos de el tamunangue, ciertamente ha habido confusión y diversidad, dependiendo de la localidad larense, pero esto ha quedado registrado en la memoria colectiva y en algunos escritos y grabaciones de investigadores, es el caso de los nombres de algunos sones, por ejemplo: a el yiyivamos, también le decían chi chi vamo, o ye ye vamo; a la perrendenga también se le decía perrendinga, pero este no es el caso de lo que estoy relatando. El nombre yi yi vamo o chi chi vamo, si era de uso de algunas localidades, igualmente perrendinga, así le llamábamos en Titicare, hay registros sonoros de El Tamunangue donde se dice “bella agoá” en vez de bella va, como decimos ahora..., pero eso es materia de otro tema. Esas palabras sí se usaron, y tal vez se usan todavía en Lara.

A lo que me estoy refiriendo es a las palabras impuestas desde afuera de la tradición, desde afuera de las fronteras larenses, desde observadores poco involucrados o recien involucrados o con poca información sobre el ser tamunanguero. “Tamunango” o “cumaco” para llamar al tambor; “batallar” en vez de jugar la batalla o “laure” para llamar a los palos del tambor, son palabras extrañas.

Estos usos me han generado siempre curiosidad, así que siempre he estado atento de buscar su origen. He revisado los escritos más antiguos que conozco sobre tamunangue: Isabel Aretz, “Instrumentos musicales de Venezuela” y “El Tamunangue”; Juan Liscano, “Folklore y Cultura”; Rafael Domingo Silva Uzcátegui, “Enciclopedia larense”; R. Olivares Figueroa, “Diversiones Pascuales en Oriente”. Resultado, la palabra “Tamunango” si se ha usado a sido aplicada otros tlambores, no al tamunanguero. La palabra designando tamunango a nuestro tambor, solo la he visto en publicaciones más recientes, de autores que han consultado estas mismas referencias(extraño), hay incluso quien no menciona cuales son sus referencias. Entonces, la duda continua.

Por otro lado, recientemente leí en la revista “La Revuelta” una entrevista que hiciera Benito Irady a varios viejos tamunangueros de Sanare en los años 70s y allí en su lenguaje sencillo y elocuente cada uno repetía las palabras que siempre oí a los viejos tamunangueros de mi comunidad: tambor para designar al instrumento de percusión y jugar la batalla, antes que “Batallar”. En conclusión, no se de donde salió lo otro..., no se sabe todo sobre el tamunangue solo bailandolo y cantándolo. Amigos tamunangueros, por esto y otras razones es que es importantes investigar, de allí mi insistencia en que nos reunamos a reflexionar y discutir sobre nuestro quehacer tamunanguero...

José Esteban Pérez

viernes, 4 de mayo de 2012

Si te vas, que te vaya bien

Ayer y hoy se ha dado en el twitter una intensa discusión sobre el documental Caracas, ciudad de despedidas. Se trata fundamentalmente de las razones que tiene un grupo de jóvenes venezolanos de clase media para irse del país.  La discusión ha girado en torno a la superficialidad de sus respuestas y la clase económica que estos jóvenes representan.

Las dificultades para la vida en Caracas y en general en toda Venezuela ciertamente no se pueden esconder.  Tenemos graves problemas de servicios públicos, seguridad, inflación, desabastecimiento, etc. pero ¿qué pasa en Venezuela que los jóvenes están dispuestos a pasar penurias en otro país que ni por casualidad pasarían aquí? ¿Qué tiene el exterior que les activa el espíritu de emprendimiento que acá no terminar de arrancar? Hace no muchos años todos iban a derrochar dinero al gran centro comercial en que Miami se había convertido para los suramericanos, pero ninguno pensaba en quedarse allá.  Toda la vida de los venezolanos 'mayameros' pivotaba en función de Venezuela.  Miami solo era una vacación, un fin de semana.  ¿Qué era lo que ataba a los venezolanos de entonces a su patria?  Estoy tentado a pensar que era algo más que el dinero.

A todas estas y sin moralizar excesivamente el discurso, la mejor manera de irse del país es siendo embajador de la cultura a la cual se pertenece.  Esta 'dicha'  de la que gozan artistas y deportistas también puede ser alcanzada por el común de los mortales.  El sentidos de pertenencia de los habitantes de las ciudades se ha desterritorializado y existe una convocatoria mundial a participar del estilo de vida moderno y globalizado que ofrecen unos pocos países con vocación de líderes mundiales.  Ahora bien, estando de acuerdo o no con esto, toda persona tiene derecho a desarrollar el pleno de sus capacidades y tomar las decisiones que le conduzcan a ese fin.  Si entre esas decisiones está la de salir del país temporal o permanentemente es más que su justo y razonable derecho.  Lo que causa cierta 'pena ajena' es que la primera opción ante la dificultad es desmarcarse de lo que se es y se vive para huir a otra realidad. ¿Cuestión de madurez? Quizá, pero también cuestión de confianza en la pertenencia. Quizá cuestión de la marca país.

Si estás pensando en largarte del país porque es apenas un escalón en un proyecto personal más amplio y ambicioso, hazlo. Si quieres irte porque te da ladilla tanto problema que tenemos, no estorbes, pero por las razones que sea que te vayas, vete siendo un pequeño embajador de tu cultura.  No por resignación o remordimiento, sino porque sabes que perteneces a un mundo con su propia manera de ver las cosas. Para muestra, un botón:








jueves, 12 de abril de 2012

Arte Popular de Venezuela

Nunca está demás información útil para difundir y promover nuestros valores...


martes, 13 de diciembre de 2011

Quedas libre...


Quedas libre de desatar este sentimiento
que es ilusión grande y responsabilidad.
Quedas libre de toda culpa;
ya el paso de los años han ensanchado nuestras espaldas
y la mirada, aunque generosa y tierna,
no evade la verdad.
Quedas libre, pues no quiero ser yo quien corte tus alas
aun cuando sospeche que quieres volar conmigo.

Quedas libre de recordarme con cariño,
pues un amor bien vivido no debe ser olvidado.
Quedas libre, libre para los sueños, para ganar y perder.
Quedas libre de la angustia y del temor… De las lágrimas.
Quédate solo con el amor, la ilusión, la pasión…

Quedas libre aun en tu libertad…Quedas libre.
Quedas libre para las nostalgias y los sueños sin futuro,
pero sobre todo quedas libre para hacer tu rumbo.
Libre para sentir y compartir la libertad que queda.
Libre de descubrir que ambos somos libres
Y es alegría compartida…

Quedas libre: sin facturas ni reproches.
Quedas libre con una sonrisa y un agradecimiento
Quedas libre, libre de responder…
Quedamos libres: sonrientes y agradecidos

Quedas libre
Alfredo Leal

martes, 16 de noviembre de 2010

Un tema son dos temas... Lea y escuche (Reflexiones sobre nuestro folclor)

Primero que nada debo disculparme por la petición que de entrada le hago para leer este comentario, a saber; léalo con calma y escuche las canciones que allí están contenidas. Si no lo hace, no pasará nada, pero precisamente ese será el problema: no pasará nada. así que tómese su tiempo y disfrútelo...

Me encanta todo el mundo de los discos. Sus historias y sus 'detrás de cámaras', el arte con el cual se ha hecho, los colores que eligieron, las personas involucradas, los problemas que debieron ser superados, etc. Los discos son como un libro. Nos cuentan muchas más cosas de las que contienen en sí mismos. Comprendo que a no todos le resulte fascinante este tema, pero quiero muy brevemente exponer un ejemplo de las cosas que uno encuentra en los discos.

La popular agrupación argentina Les Luthiers hizo un montaje musical humorístico (añoralgias) en el cual hacía mofa de un antropólogo-etnomusicólogo ficticio llamado 'Sven Kundsen' (o 'el payo Kundsen', en chiste local). La mofa consiste básicamente en que este estudioso se adentró a los lugares más lejanos de la Argentina para estudiar las formas más puras del folclor de aquella tierra. En sus andanzas se topó con una viejita de 108 años que estaba cantando una zamba. Al terminar de cantar la misma, el antropólogo-etnomusicólogo le preguntó a la señora si la había aprendido de sus abuelos, a lo que la viejita contestó: Esta zamba la aprendí de un CD que me mandaron de Buenos Aires.

Pues bueno, las 'formas puras del folclor' no suelen ser tal cosa cuando se les mira un poco más de cerca y los discos nos muestran crudamente esta realidad. Revisando aquí y allá, y gracias a Aura Cecilia Colmenares me topé con algunas muestras de estas cosas que pasan en nuestro folclor. Aquello que creemos estático resulta que está en constante movimiento. No daré más rodeos y les mostraré directamente el ejemplo.

El tema Sapo cancionero es un tema que ha sido grabado por 'el carota' en uno de sus discos, si la memoria no me falla, llamado 'sembrando un canto' de hace ya unos años atrás. Siempre hemos escuchado ese tema como 'nuestro', como larense, pues lo hizo el 'carota, ñema y tajá', pero la verdad es que no es así en sentido estricto. Si nos adentramos un poco más constataremos que es un tema popular perteneciente al folclor argentino, el Sapo cancionero, resultó ser, no guaro, sino de la albiceleste. Gracias al 'carota', podemos cantarlo AHORA con tanto gusto y a nuestro estilo, pero solo ahora...

El tema Santo nombre es un tema clásico de Los Golperos del Tocuyo, grabado en el disco "El Arrimao". Tocuyano que se precie le ha dado serenata a su mamá con este tema. Como bien me comentó en alguna oportunidad uno de Los Goperos del Tocuyo, les ha ido bien con los 'golpes-pasajitos'. Pues bien, este 'golpe-pasajito' llamado 'Santo nombre' no es otro que el pasaje del sucrense Julio Miranda: Santo nombre. Comentario aparte merece el que este golpe-pasaje es ya un hecho en el folclor larense, existe; piense por ejemplo en golpes como 'Serenata larense' o 'el cardenal'.

Ojo, no quiero descubrir el agua tibia; es ya muy conocido el caso de la bikina, famosa canción mexicana compuesta por Ruben Fuentes en 1964, pero que Gualberto hizo suya y luego nuestra, nuestra bikina. Peor aún, trate usted de convencer a un mexicano o a un colombiano de que el Alma Llanera es Venezolana.

El folclor tiene sus propios caminos, afortunadamente los discos nos van dando un registro privilegiado de los cambios que se van suscitando.

 

Copyright @ 2013 Cultura Prima.