Mostrando entradas con la etiqueta cultura larense. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cultura larense. Mostrar todas las entradas

miércoles, 10 de diciembre de 2014

¿Un Plan Metropolitano de Cultura para "el gran Barquisimeto"?

El 2014 comenzó con la impronta de una alineación más o menos estable de fuerzas políticas en los municipios Jiménez, Palavecino e Iribarren del estado Lara. Cada uno de ellos con sus propias visiones y retos, pero con la necesidad compartida de dar respuesta a sus electores a la mayor brevedad posible. La gobernación, en este caso, sería el puente, una especie de hermano mayor que con más de 12 años de experiencia en la gobernanza local se perfilaba como el gran organizador de los proyectos aglutinantes capaces de potenciar las gestiones de los gobiernos locales.

El año transcurrió y algunos proyectos tomaron forma, especialmente los relativos a eventos y conmemoraciones compartidas, otros más relevantes como el Presupuesto Participativo (una estrategia de incorporar por vía directa las necesidades de las comunidades del estado Lara al presupuesto regional y local) contaron con la participación de la gobernación y las alcaldías de Palavecino y Jiménez.  Como era de esperarse cada alcaldía debía forjar su propio itinerario de gestión en base a su ideología política, las necesidades de los vecinos, los "compromisos políticos", y un largo etcétera en el que bien puede entrar casi cualquier cosa.

Partiendo de esta alineación política-ideológica más o menos estable cabe preguntarse si es posible delinear un Plan Metropolitano de Cultura que integre el eje Jiménez-Iribarren-Palavecino para: 1.- otorgarle a la gestión  pública un carácter ciudadano 2.- potenciar sectores con alto potencial socioproductivo como la artesanía, la luthería y la gastronomía típica 3.- promover la convivencia ciudadana y los valores democráticos y 4.- Privilegiar la ciudad como el espacio para lo público

Ya ha pasado tiempo suficiente y va siendo necesario que los proyectos importantes vayan encontrando cause en las tramas de las relaciones políticas y administrativas de las diferentes instancias de la administración pública.  Hace falta una mayor compresión de la vital importancia de la cultura para el impulso de procesos sociales, económicos y políticos.  Quizá también falte una adecuación institucional que pueda posibilitar procesos conducentes al plan; pero es necesario plantear el punto de partida.  El 2015 se abrirá paso entre negras expectativas: presupuestos deficitarios, inflación, escasez y una capacidad muy limitada para operativizar propuestas, pero es fundamental que comencemos a crear criterios compartidos que apunten a la cualificación de nuestra sociedad desde una perspectiva cultural amplia.  Esto es, encontrar modelos innovadores de trabajo que permitan a los gobiernos estar mucho más cerca de los ciudadanos e impactar de mejor manera en su cotidianidad sin tener que recurrir a la dadiva o a la promesa.

Pensar en una gestión gubernamental exitosa para el 2015 pasa por compartir esfuerzos con las fuerzas sociales de la región; un sólido y riguroso criterio financiero y de inversión, y un alto grado de colaboración e intercambio de las distintas instancias de la administración pública. No habrá manera de ejercer una función pública honesta y responsable para el próximo año si no pasa por un esfuerzo amplio y consensuado de trabajo compartido.

Las cartas están echadas, el 2015 nos espera. Ojalá y estemos preparados.

martes, 9 de abril de 2013

¿De dónde son los cantantes? por José E. Pérez

Recientemente pude ver el video que ha estado preparando Omar Orozco sobre los tamunangues de la Sociedad Tamunanguera, interesante trabajo audiovisual hecho con el corazón de un tamunanguero de corazón, que parte de una interrogante: “¿Tamunangue en Caracas o de Caracas?”, en el video Omar pregunta si los tamunangues que estamos haciendo en Caracas deben ser considerados como una manifestación ajena, prestada, solamente de Lara o si, por el contrario, debemos entender que el tamunangue ya fue apropiado por los caraqueños, echó raíces, y luce un nuevo perfil regional.

En el video hay imágenes de varios encuentros del año pasado y del presente y algunos de sus participantes aportamos diversas razones sobre la citada pregunta. Este audiovisual de Omar me ha hecho reflexionar mucho. La pregunta no es ingenua, nos invita a hurgar en nuestra mente sobre algo aparentemente lógico, de sentido común, y sin embargo, cuando lo sometemos a revisión se nos hace complejo y confuso, ¿Cuando hablamos de cultura, qué cosas nos pertenecen y qué cosas no?, ¿debemos pedir permiso a los llaneros cada vez que queramos cantar, bailar o hacer una fiesta-joropo?, ¿solamente los larenses tenemos derecho a ser dueños del tamunangue?, ¿qué es ser “dueño” de una manifestación cultural?, ¿Quién tiene derecho a serlo y quién no?, ¿por qué?...¿quién legitima ese derecho?

No sé si en Barquisimeto recientemente han discutido sobre este aspecto, en mis tiempos de niñez los tocuyanos y los curarigüeños rivalizaban cordialmente sobre el tema origen del tamunangue, también sé que independientemente de su origen el tamunangue se fue expandiendo por todo el estado y hoy además de ser curarigüeño y tocuyano, también es sanareño, caroreño, quiboreño, barquisimentano y de otros pueblos de Lara, incluso de Yaritagua población yaracuyana. Y hay quien dice que también en otros estados vecino como Falcón y Portuguesa.

La discusión sobre el origen y autenticidad de las manifestaciones lleva siglos y aún persiste, paralelamente, en el medio de la antropología y la sociología también ha habido planteamientos que cuestionan otros aspectos en el ramo del folklore y la cultura popular, por ejemplo, Graciano lomabardi en 1973 discurría así sobre algunos aspectos del folklore: “El interés sobre el folklore testimonia una búsqueda, frecuentemente confusa y contradictoria(…) si el folklore constituyese en cada caso la voz de cada categorías posibles de dominados deberíamos encontrar en él también, por ejemplo, la voz de las mujeres, su protesta contra todos los hombres, sus dominadores…”

Ojalá en un futuro podamos discutir también sobre la discriminación de género,¿la hay en el tamunangue?, o sobre el carácter contestatario del tamunangue (¿es contestatario?) y sobre tantas aristas socio culturales que, como usufructuantes de la manifestación tradicional, estamos llamados a hacer. Por lo pronto hagámonosno todas las preguntas posibles para estimular un necesario ejercicio de reflexión: ¿Qué se necesita para ser dueño de una manifestación?, ¿si los cantantes son larenses y los bailadores son caraqueños, quien es más dueño del tamunangue?, ¿cómo echa raíces una manifestación?, ¿si los tamunangueros larenses enseñan a músicos y bailadores caraqueños a cantar y bailar el tamunangue, estarán cediendo parte de su patrimonio cultural en ese acto?, ¿de dónde es el tamunangue?, ¿donde nació? ¿donde se desarrolló? ¿donde lo adoptaron? ¿de donde son sus bailadores, promeseros o músicos? ¿de donde son los cantantes? José Esteban Pérez/ abril 2013

miércoles, 25 de julio de 2012

En épocas pasadas ¿cuantos participaban en el Seis Figureao?

No hay, debe aclararse esto, un Tamunangue inflexible en cuanto a textos y expresiones; una ortodoxia; por llamarlo así; aunque todo Tamunangue conste, mas o menos, de las mismas partes y aun se denominen lo mismo
Olivares Figueroa 


...No pretendo presentar el siguiente escrito como una verdad definitiva sobre el baile del Seis, apenas si quiero mostrar una muy pequeña parte de la realidad que viví con el tamunangue en la comunidad de Titicare durante finales de la década de los años cincuenta y a lo largo de los sesenta. El seis figuriao, séptimo y último son del tamunangue, es uno de los bailes más atractivos por su música, coreografía y figuras, se afirma que es una especie de adaptación de viejas danzas europoeas llegadas durante la colonia que fueron aclimatándose a la cultura local. Seis bailadores, tres parejas, realizan esta danza; no existe una sola forma en su coreográfía, cada localidad de Lara ha desarrollado su particular manera de hacerlo y las mismas han sufrido modificaciones en toda su historia como también ha sufrido modificaciones el tamunangue en general variando, no solo su en su modo de presentarlo, sino también de concebirlo. 

Recientemente en una amena conversa con un grupo de viejos tamunangueros, alguien preguntó a uno de ellos, “¿En épocas pasadas, cuántos bailadores participaban en el baile del Seis, ¿sería la misma cantidad que en la actualidad?”.Esta pregunta me hizo pensar en los tamunangues de mi niñez, me recordé sentado en un banco junto a mi familia y todos los vecinos que nos dábamos cita el día 13 de junio en la Casa de San Antonio, lugar destinado por la comunidad para el homenaje patronal de cada año, el recorrido de la larga procesión en pos del santo y con la música de la batalla, en fin..., evoqué tantas historias en Titicare, experimentando el tamunangue como se experimenta la vida, casi sin reflexión de ella misma... 

Titicare es un caserío cercano a las riveras del río Turbio, al sur de Barquisimeto que, en el pasado, se fue conformando con agricultores, criadores de chivo y ovejos, apicultores, comerciantes, extractores de arena del río, peones de las haciendas de caña cercanas a la comunidad... Buena parte de estos últimos, pertenecían a una importante oleada de curarigueños que migraron a Barquisimeto entre finales del siglo XIX y principios del XX por influencia de la familia Álvarez Oropeza, también de Curarigua, quienes habían adquirido la Hacienda San José y un anexo conocido como La Soledad, ubicadas a ambas orillas del Turbio, con este grupo llegaron a esta parte de Barquisimeto varias tradiciones, entre las cuales, la devoción y ceremonias de fe por San Antonio de Padua. 

El tamunangue heredado de curarigua era una de las celebraciones más importantes para la comunidad, sus habitantes se abocaban a cada detalle para garantizar la realización de la fiesta. La organización y control del evento tenía un nombre, Angel Parra, él no era músico, ni bailador, ni promesero, era el cuidador del Santo y de la Capilla donde moraban las imágenes de Santo Domingo, La Virgen del Rosario, El Santo Sudario y, por supuesto, San Antonio, el patrón de la localidad. A Angel se debía la recaudación de contribuciones para la fiesta, el pan de San Antonio durante la misa, las atenciones para los músicos, los fuegos artificiales, la voz que ordenaba repicar las campanas de la capilla para anunciar el comienzo de la liturgia y un respeto absoluto por el recinto donde estuviera la imagen. La comunidad realizaba las tareas necesarias, él velaba porque se cumpliesen. El evento duraba todo el día, la misa era tempranito en la mañana, al concluir, la procesión marchaba hasta la hacienda San José donde se bailaba una Bella, luego, volver para instalarse en la Casa de San Antonio, donde se desarrollaría el baile. La imagen era colocada en una mesa. Uno a uno se sucedían los sones, largos, para complacer a la gran cantidad de gente que se turnaba la vara. Al inicio de cada son los hombres y sus compañeras de baile se acercaban al altar con humildad, hacían una leve reverencia, se persignaban y tomaban la vara, igualmente lo hacía la pareja que los sucedía. 

Recuerdo a las bailadoras siempre serias y con la mirada baja, así bailaban, tal como lo describiera Silva Uzcátegui en su Enciclopedia larense: (...)cuando lo danzan las mujeres, ellas lo interpretan como un rito, lo danzan en actitud de quien está orando con la vista baja en el suelo y entonces el tamunangue adquiere su sello característico de grandeza, de serenidad.(pg165) La primera vez que participé como bailador en un tamunangue fue acompañando a mi abuela quien me escogió por ser su nieto mayor para pagar una promesa, las piernas no me daban, las sentía engarrotadas, apenas si avanzaba, estaba muy nervioso, pero cumplí con ella aunque no realizara durante la danza ni “la media vuelta” ni “la vuelta entera”... La Bella era el son ideal para el pago de promesas, creo que algunos no muy diestros en el baile lo preferían para evitarse las exigencias de dramatización que habían en los otros sones. Desde el Yiyivamos hasta el Poco a Poco se hacían demostraciones de pantomimas y versatilidad corporal. El Galerón era un son participativo, no había una cantidad limitada de bailadores, se incluía la realización de algunas destrezas eventuales. El son en el que participaba varias parejas simultáneas era El seis figuriao, la gracia de las figuras que entretejían los bailadores era el goce de los que solo nos dedicábamos a contemplar. Así fue que aprendimos el tamunangue, viviéndolo, como motivo de agradecimiento, de fe, de disfrute... 

No existían tarimas, ni conjuntos, ni uniformes, ni presentadores. Todos éramos actores, la escena era todas partes: La capilla, la Casa del Santo, el patio frente a la casa. Todo estaba alegremente ambientado con arcos de palma, trinitarias y cadenetas de papel de seda. En las primeras fiestas de las que tuve conciencia recuerdo que no participaban niños, eran fiesta de adultos. El aprendizaje era por observación, las promesas y el compromiso eran de los adultos. Más adelante, a mediados de los años sesenta, gracias a José Rodríguez el maestro de la escuela, algunos niños de entonces nos iniciamos formalmente en la celebración, unos cantando otros bailando. Respecto a la pregunta “¿Cuantos bailadores participaban en El Seis?”, la etnomusicólogo Isabel Aretz nos ofrece información valiosa en su libro El Tamunangue. Ella, describiendo un baile en Curarigua, dice: El Seis figuriao es a mi juicio el número más bello de la serie, porque intervienen tres parejas en lugar de una y realizan gran número de figuras diferentes. (pg141: El Tamunangue) Esta cita coincide con la afirmación que hacen otros investigadores, lo cual sería suficiente para considerar respondida la pregunta, sin embargo, más adelante, refiere la misma Aretz que tuvo la oportunidad de observar bailes en los cuales participaron muchas mas parejas: “Aquí observamos que falta coordinación en el conocido baile, y además participa cualquier número de parejas, porque muchos ya no saben esta danza.(...) Las figuras se realizan independientemente(...) Los que no saben el baile, valsean siempre. De pronto tres parejas tejen una “canasta”. Luego cuatro parejas hacen una “rueda”. Observamos también una “cadena” de dos parejas. Se sueltan y valsean. Otros seis bailadores describen otra “cadena” que dirige un viejo. (...) Un observador nos dice que “el Seis Corrido tiene una cadena donde se cierra el Son”. En él “pueden halar pareja todo el que quiera” (pg151 El Tamunangue). En este úiltimo relato se describe algo parecido a lo que viví en Titicare con el baile de El Seis, un son para todos, libre, con figuras en las que algunos participaban, otros simplemente valseaban. La investigadora expresa su preocupación por una danza que entonces lucía “pobre”, con pocas figuras y no coordinado, le angustiaba su posible desaparición. 

Al contrario de este criterio, opino que esta forma fue una de las razones que le dió vida al tamunangue, la que permitió que se mantuviera más allá de los años cuarenta y cincuenta cuando ella hizo la investigación. Existía en Titicare un dicho: “mientras mas feo se baila, mejor”, esto se lo decían a quien ponía como excusa no participar en el baile por no saber como hacerlo. La inclusión era lo que prevalecía en este dicho y en el sentimiento de todos, no había nada que limitara, bailaba el que sabía hacerlo y el que no, en El Seis la cantidad y la destreza no eran limitantes. Se deduce por lo anterior que en Titicare y en otras localidades de Lara se realizaba El Seis sin respetar las reglas que se imponían en otros lugares,en Titicare la casa se desbordaba de bailadores con El Seis cada uno tomaba su pareja entre las tantas que había, ellas esperaban sentadas hasta que las invitaban, las figuras las hacían entre todos, el baile de tres parejas no existía, lo conocí una vez que nos visitó un conjunto de la ciudad y llevaron esa modalidad,por cierto, fue un 13 de junio, no se por qué ese día no hicieron el tamunangue los músicos de la comunidad, esa celebración fue la más triste y aburrida del lugar, nadie quedó contento con el cambio. Sobre todo porque la manera de hacer el tamunangue tan diferente no permitía la participación de otros bailadores o músicos de la comunidad. 

Es de suponenr, entonces, que coexistieron dos formas hasta que gradualmente las nuevas generaciones de tamunangueros se apropiaron de la tradición estandarizando una de las dos. Al principio, la nueva modalidad disminuyó la participación de las personas mayores y los no muy habilidosos en la danza, pues se impuso la estética como condición en toda representación, tanto para la coreografía, los trajes, como para la escena. Se fortaleció el estilo de la representación como arte, como espectáculo, aunque no desapareció el motivo de la promesa. La imagen del santo pasó a formar parte de la utilería, dejó de ser el único centro de atención y reverencias al que se le bailaba exclusivamente para agradecer favores. Su sitio de honor es compartido con el público al que se le hace reverencias como forma de ganar simpatías, aplausos y algo más. Es decir, nuevos conceptos, nuevos significados, nuevas formas de entender la tradición se fueron imponiendo. 

 A comienzos de esta etapa algunos tamunangueros de Barquisimeto bailaban sin la imagen presente cuando el motivo era diferente al religioso, posteriormente se fue aceptando la idea de llevarla, pero con una condición: no podía obstaculizar la visión del público. Entonces y ahora, cuando el tamunangue es presentado en un escenario a manera de espectáculo, la imagen pasa a ocupar un lugar mas discreto, así es como lo espiritual cede espacio a lo teatral. En los años cincuenta Juan Liscano ya avizoraba estos cambios (...) Me he de limitar a señalar, en esta danza, la presencia de elementos rituales que tienden, cada día, a tornarse más artificiosos, más artísticos y menos crédulos, pese a que los campesinos suelen todavía pagar sus promesas... (J. Liscano pg 153 Folklore y Cultura) Sin embargo hay que aceptar que, en la actualidad, estos cambios no derivaron en la desaparición del motivo religioso, menos en la exclusión de la gente común, antes más bien se puede observar como la tradición se ha fortalecido con la presencia de numerosos jóvenes y cómo estos y las personas mayores lograron aceptarse mutuamente y adapatarse a las nuevas formas. 

El Tamunangue lejos de hacerse excluyente, lo que fue en algún momento mi temor, ha ido expandiéndose a todas las generaciones, una agrupación de jóvenes tamunangueros puede, sin ningún tipo de prejuicio, participar en el pago de una promesa o cumplir con una actuación con fines explícitamente comerciales. El tamunangue es en la actualidad, un elemento fundamental en el cual los larenses ven reflejados sus sentimientos de identidad, un emblema indiscutible de pertenencia Las nuevas generaciones lograron dar continuidad y constituirse en portadores de una tradición y de una imagen que es símbolo, que sigue siendo motivo de veneración y referente espiritual de las comunidades populares que encuentran, en San Antonio, la solución a sus problemas de salud, económicos y de toda índole. 

Algunas fuentes documentales: 1)Enciclopedia larense, Rafael Domingo Silva Uzcátegui, Ediciones de la Presidencia de la República, Caracas 1981 2)El tamunangue, Isabel Aretz, Universidad Centro Occidental, Barquisimeto, Estado, Lara. 1970 3)Folklore y Cultura, Juan Liscano, Caracas, Venezuela. Editorial Ávila Gráfica, 1950 4)Diversiones Pascuales en Oriente y Otros Ensayos, Imprenta Nacional, Caracas, 1960 5) El Estado Festivo, David Gus, Caracas, Venezuela. Ministerio de la cultura, 2005 6) Mis vivencias en el tamunangue de Titicare- años cincuenta y sesenta.

José Esteban Pérez

lunes, 25 de junio de 2012

Cuánto tienes del torso hacia arriba y cuánto del torso hacia abajo


Recuerdo que siendo muy niño mi papá invitó a un amigo jugador de palo curarigüeño a casa, pretendía, nada más y nada menos, que aprendiéramos el juego con él. Mi padre le dijo algo así como: “quiero que me le enseñes todo lo que sabes...”, el hombre nos miró entre extrañado y sorprendido, no sé si por la propuesta de mi papá o por la cara de susto que pusimos mi hermano y yo. Era obvio que no hubo consulta previa a ninguna de las dos partes..., solo deseos paternos, pero no estábamos preparados aún para dar ese paso, tampoco el señor, sobre todo porque los jugadores de garrote que conocíamos para entonces, y creo que eso se mantiene hasta el presente, llevaban ese conocimiento como algo sagrado y secreto que no estaban dispuestos a compartir a la primera pedida, menos con un par de tripones con cara de no me interesa...

Pasarían algunos años hasta que decidiéramos por fin adentrarnos en esos misterios, un viejo maestro de la comunidad, Pilar Guédez, fue uno de nuestros más cercanos inspiradores, aunque nunca nos atrevimos a pedirle que nos enseñara. Aprendimos con un amigo contemporáneo nuestro(Hernán Castillo), solo los pasos básicos de la batalla, de la cual se dice que es una parte derivada del juego de garrotes. Comparto esa creencia. Ambas disciplinas coinciden en algunos de sus principios básicos. Así que mi hermano Domingo y yo por fin nos iniciamos y luego me encargué de iniciar también a Florentino, mi otro hermano, irónicamente fue él quien se desarrolló como batallero, José Pastor Yépez se encargó de enseñarle todo lo que le hacía falta, que era bastante.

A mí ese poquito que aprendí me ha sido suficiente para comprender que en ambos casos, juego de garrote(defensa personal) o batalla( juego ritual ), exigen igualmente una destreza y un conocimiento muy particular. En ambos casos la postura corporal, la concentración y la actitud son muy importantes. Con el presente relato pretendo explicar no un método, pero sí algunas observaciones que me parecen de suma importancia, en especial para las personas que quieran adentrarse en este conocimiento. Para ello, Dejemos de un lado el juego de garrote lo cual veo mas complejo y exigente, concentrémosno en La Batalla:

Primera observación, los movimientos de este juego no son casuales, improvisados o instintivos... los viejos jugadores de batalla se tomaron todo su tiempo para aprenderlo, ensayarlo... y esa misma paciencia la demuestran durante el juego. No hay prisa. La pareja de jugadores toma cada uno su respectivo garrote, posan una de sus manos sobre la muñeca del brazo que empuña el arma, cruzan ambos palos y caminan pausadamente. No hay prisa en terminar este momento, llegan hasta el santo hacen una reverencia, se persignan, luego van hacia los músicos saludan y regresan al santo otra vez, vuelven y de repente pasan a otro etapa del desafío, ahora se desplazan en círculo y el garrote gira en cada mano... este desplazamiento en círculo traza un radio aproximado de 180 grados, cada uno la mitad de una circuferencia, al llegar retornan sobre sus pasos y otra vez repiten la faena, se genera una sensación de ansiedad en el ambiente, la mirada fija y penetrante de los jugadores lo dice todo, ¿teatro?, tal vez, pero el ambiente se hace tenso cuando dos buenos batalleros pasan al centro del ruedo conformado por músicos, santo, bailadores y público entremezclado...

Segunda observación, durante el lance, los cuerpos adoptan una posición relajada, los movimientos son ritmicamente acompasados, se mueven ambos a la misma velocidad, ninguno más rápido ni más lento que el otro, un envión es recibido y continuado con otro movimiento del contrario, pareciera que uno es la extensión, la continuidad del otro. Un ataque se hace con el brazo y el impulso es acompañado por todo el cuerpo, se maneja el garrote con un estilo muy particular, corta el aire y avanza amenazante a la humanidad contraria quien espera retador exponiendo su hombro derecho, ágilmente se hace a un lado, su mano izquierda se mueve detrás del garrote como empujando al bastón que pasa cortando el aire y termina en un fallido intento, todo a la misma velocidad. No se tocan ni golpean, dependiendo de la figura, chocarán los palos en ciertas ocasiones; respecto a esa forma magistral como los jugadores mueven los garrotes Eduardo Sanoja dice que llega un momento en que no se sabe “...si es un hombre jugando garrote o es un garrote jugando hombre”.

Tercera observación, Hay varios tipos de movimientos: uno del torso hacia arriba, otro del torso hacia abajo y un tercer movimiento de desplazamiento. Los movimientos del torso hacia arriba dibujan las figuras del ataque y la defensa con los brazos, los cuales se estiran y encojen en agresiones y evasivas, es muy importante el movimiento giratorio de las muñecas que mueven dinámicamente el palo hasta concluir cada figura, el brazo coloca en el punto a golpear, la muñeca remata con finura y elegancia el movimiento.
Del torso hacia abajo las piernas afincan sobre la planta de ambos pies y, lo que es más importante, estos movimientos no son casuales, los jugadores se guían por un cuadro imaginario en torno al cual giran, si vas a atacar, tienes el pié izquierdo delante pisando una de las puntas del ángulo, el derecho detrás a una distancia que permite mantener el equilibrio, cuando efectúas el ataque el pié izquierdo se desplaza diagonalmente, a la izquierda, fuera del cuadro, simultáneamente el derecho se coloca delante posesionándose del ángulo siguiente al que pisaba el izquierdo; con el pié derecho delante y pie izquierdo detrás se espera el ataque, cuando se efectúa la ofensa, evade dejando pasar el golpe y nuevamente coloca el pié izquierdo en la siguiente esquina listo para atacar. Cuando vean un juego de batalla fijense en la coordinación que simultáneamente realizan de la parte superior e inferior del cuerpo. Una de las cosas que distingue a los buenos batalleros, y es lo que hace la diferencia, es cuanto se tiene del torso hacia arriba y cuanto del torso hacia abajo.

Cuarta observación, existe toda una terminología para identificar las posturas, los ataques y las defensas del desafío. Conozco algunas palabras, aquí les dejo una muestra: “la salida” es la primera postura que se adopta para iniciar el desafío, “llamada” postura del cuerpo en posición de reto, el “barrecampo” es un ataque al punto medio del cuerpo es un lance que si se hiciera con un certero golpe de machete, partiría en dos al oponente desprevenido., el “puyonazo” ataque en forma de estocada al punto medio del cuerpo. El “desarme” acto de dejar al oponente sin su arma. Un maestro batallero podría completarnos este glosario y ampliarnos el conocimiento sobre el tema.

Desplazamientos, reverencias, cuerpos que parecen danzar a un acompasado ritmo interior que une a los oponentes en mágico y marcial movimiento, términos que dan nombre y conceptuan el juego convirtiéndolo en sistemático saber, generalmente transmitidos por vía oral. Muy poco se ha escrito sobre ello, algo excepcional constituye los casos de los maestro Eduardo Sanoja y Argimiro González quienes han dedicado buena parte de su vida a aprender y difundir los secretos del juego de garrote, disciplina que, como dije antes, pudo haber dado origen al juego de batalla.

La invitación es para que nos adentremos en las intimidades de este saber, que nos pertenece, pero acompañados del mas profundo y manifiesto de los respetos. Jugar La Batalla es como cantar o hacer música, es para vivirlo, disfrutarlo, hacerlo libremente, pero debes también cumplir con las obligatorias normas de rítmo, armonía y afinación que le son propias y sin las cuales el conjunto no sonaría como debe ser. Creo que es una de las razones por la cual los maestros son tan celosos con lo que saben, tal vez no les anima ver su arte desafinado por cualquier aprendiz irreverente...


Jose Esteban Pérez

lunes, 18 de junio de 2012

El tamunangue de Caracas


Tamunangues en Caracas

     Entre las cosas que me entusiasman de los tamunangues que realizamos en Caracas, es el caracter espontáneo, de compromiso individual y grupal que aquí se manifiestan y que me hacen recordar a esas celebraciones tamunangueras de mi comunidad Titicare, en Barquisimeto, en la que no existían conjuntos, grupos organizados, no existían ensayos y tampoco uniformes.

      En nuestros tamunangues no había necesidad de cautivar a la gente para que asistiera a la fiesta. Ya todo estaba en la agenda mental, en el compromiso sentimental y devocional de cada uno. Así que llegado el día, todos estábamos en el lugar y el rol que nos correspondía desarrollar: los organizadores, los músicos, los bailadores..., claro, era un solo tamunangue al año, el tamunangue de la comunidad.

     Nuestros tamunangues en Caracas guardan ciertas similitudes, con las naturales diferencias del tiempo, la cultura y la distancia, en Caracas mantenemos nuestros encuentros periódicos con apenas un aviso que alguno de los interesados colocamos en este sitio que comunmente escogimos para comunicarnos, aunque hay casos que, por haberse repetido permanentemente por varios años en la misma fecha, ya casi no se hace necesario, ya está incluída en nuestra agenda mental.

     Ayer nos encontramos en el tamunangue de Irene( en Santa Inés) allí estábamos, no todos, si no quien pudo y quiso ir. Y esta es una de las cosas que me parecen dignas de celebrar de estas reuniones festivas y devocionales. Va quien puede y quiere y eso no es motivo de incomodidad. No es una agrupación con uniforme a quien se ha invitado(aclaro no tengo nada en contra), es simplemente gente con coincidencias que nos reunimos espontáneamente a festejar. Asístimos personas con diferentes compromisos y membrecías grupales. Unos al comienzo, otros a la mitad y otros finalizando el tamunangue, que no el encuentro. El “Negro Antonio”, el símbolo de unidad en el centro de honor y en torno suyo los celebrantes bailando, cantando, bebiendo o comiendo algo de lo que generosamente ofreció la armoniosa pareja Irene-Antonio o algunos de los invitados llevaron.

     Hoy fue la reunión en casa de Irene y Antonio, mañana será en casa de mi tía, Darío Nava, Juan Echeverría, Tania y Doris, Pedro y Rita, Kalenka y Henry, Alex Paredes, los recientes de UNEARTE, UCAB, y otros tantos que no me vienen a la memoria en este momento, pero están en el calendario de La Sociedad Tamunanguera. La celebración comienza con La Salve y en algunos encuentros con una misa(es el caso de Henry y Kalenka), el altar se conforma con la imagen repetida del santo, pues cada quien lleva el suyo.

     Hay estilos diferentes, algunas mujeres bailan con varas otras sin ellas al estilo sanare, lo mismo sucede con los cantos, es una mezcla de varias influencias y aunque varían las formas musicales y dancísticas, el ritual es el lugar de confluencia: quema de incienso, rezos, ruegos y agradecimientos públicos por la salud y el bienestar familiar y grupal. Aunque mantengo un criterio divergente con esta manera tan abigarrada de formas, algunas, incluso, surgidas aquí en Caracas, debo aceptar que en el fondo lo que importa se mantiene: la fe, la unión, la identidad cultural, el afecto y agreguénle uds otras razones más.

José E. Pérez

miércoles, 13 de junio de 2012

Llegó el día de San Antonio

Es 13 de Junio y aunque los devotos de San Antonio ya celebran la fiesta desde anoche con el tradicional velorio, es hoy cuando estalla la alegría de la tradición por el Santo de Padua.

En Caracas para hoy tenemos a las 4pm el acostumbrado tamunangue de la plaza del BCV llevado por Sol larense y su gente.  Los que tengan tiempo que se acerquen.  Los que hoy no puedan celebrar al santo y compartir la devoción con otros tienen otras opciones:


El viernes 15 a las 2:30pm se dictará el taller de cantos de velorio e instrumentación de tamunangue con los Golperos de Don Pío en la Fundación Bigott.  El Viernes 15 a las 6pm también en la Bigott será el velorio a San Antonio y el Sábado 16 a las 10am la misa y tamunangue con Los Golperos de Don Pío y alumnos y profesores de Fundación Bigott.

El sábado 16 a las 3pm en el Centro de la Diversidad Cultural también podrán disfrutar del tamunangue de Sol Larense y su gente

El 29, aunque es día de San Pedro y muchos correrán a Guatire será el tamuanngue de la UCAB.  La hora pautada es las 12m y la entrada al igual que el resto de los anteriores es libre.

Kalenka y Henry Ardila tendrán su tamunangue el 4 de Agosto en la Residencia los Samanes en el Valle, mientras que el de Irene Gil en Santa Inés será el 16.  Para estos últimos se requiere invitación o aparecerse con un invitado.

Opciones hay, así que para los guaros y no tan guaros que quieran disfrutar de esta tradición solo tienen que escoger una fecha.


domingo, 10 de junio de 2012

Cumaco, Tamunango o tambor ¿Cómo es el nombre? (III Parte)

Dicen en Lara que la utilización del témino tamunangue es muy reciente, antes, según lo mencionan los viejos tamunangueros, la palabra en uso era “Sones de Negro”, en algún momento y por alguna razón, se le empezó a llamar Tamunangue, seguramente, al comienzo de este proceso de cambio idiomático, hubo una natural resistencia, traducida la misma, no en una lucha en el sentido de resistencia física para oponer con esmero una razón normativa de la lengua, sino mas bien en el sentido del uso diario y repetido,del sentido de la misma.

Cuando se introduce una palabra nueva(neologismo ) o extraña en un ambiente cultural, pueden suceder muchas cosas, una de ellas es que al principio su significado lo saben solo unos pocos, otra es que unos terminan por entenderla y aceptarla dada su reiterada presencia en la comunicación, pero también sucede lo contrario, es decir, el vocablo no es entendido ni aceptado y en poco tiempo cae en el más franco desuso. En otros casos sucede incluso, que es aceptada por muchos y al cabo de cierto tiempo pasa de moda. Creo que el anglicismo “okey” es un buen ejemplo para ilustrar el primer caso: llegó, se entendió y se quedó en la lengua, en el segundo caso me atrevo a citar la palabra brother,“broder”, si la queremos expresar en una pretendida forma criolla, se usó tiempo atrás, pero atrás quedó. Hoy decimos okey en cualquier nivel, circunstancia y lugar, brother encaja solo si estamos hablando el inglés. En todo caso quiero decir que las palabras se incluyen en la cultura de una localidad si son aceptadas y usadas de manera regular por esa localidad. La palabra “chevere” penetró a tal profundidad las raíces de la cultura hablada del venezolano que es indudable que nos identifica.

Si hacemos una búsqueda consciente y objetiva de la palabra tamunango, podremos encontrar que su uso es de una condición un poco curiosa, se utiliza mas en algunos escritos, en algunos ámbitos y escenarios, sobre todo por algunos cuando están detrás de un micrófono y, lo que me parece mas curioso aún, por quienes hablan en posición de expresar saberes que van más allá del vulgar conocimiento. En síntesis, la palabra tamunango no es del uso común porque no ha sido aceptada en el uso común como propia.

¿Por qué pretender su aceptación como una término popular, en especial si los maestros continúan usando la designación mas genérica, tambor, como forma exclusiva para identificar y conceptualizar al único membranófono de un parche con cuerpo de madera y que se ejecuta reposado cuan largo es sobre el suelo larense?. En los años 50s la investigadora Aretz encontró que era la única forma como lo identificaban los poblados larenses, en los años 70s Benito Yradi registró el mismo uso en cultores sanareños y en la actualidad preguntémosle a Ivan Querales(Tocuyo), Teofilo Escalona(Carora), el maesto Trino Rivas (Barquisimeto), y Bernavé Alvarado(Sanare)por mencionar solo algunos portadores patrimoniales, cual es el uso que le dan a este vocablo.

Conocí un tamunangue que se ejecutaba sólo como celebración patronal o de cumplimiento devocional de una promesa. En el tiempo aparecieron los tamunangue como despedida u homenaje a un tamunanguero fallecido, también los tamunangue de tarima y escenario teatral, los tamunangues en mitines políticos e, incluso, por celebración de onomásticos y cumpleaños. Todos ellos aceptados socialmente por propios y extraños y creo que hasta por el propio santo que siempre es convidado a ocupar su lugar de honor aunque algunas veces compartido con otros símbolos interesados.

Esto nos dice como las tradiciones van mudando gradual y progresivamente su significado y hay que aceptarlo, no porque sea razonable hacerlo, sino porque esa es la nueva realidad. Dice Silva Uzcátegui (Enciclopedia larense) que el científico Lisando Alvarado escribió sobre varios bailes de tambor que se celebraban en la antiguedad en Barquisimeto los cuales eran llamado “Chimbique”, al no conocerse otras danzas de tambor en el pasado en esa ciudad, se supone que se trataba de los mismos bailes que también se conocieron como baile de negros y hoy designamos como tamunangue. Cambian los significados, la función y los nombres de las cosas y los ritos sociales, pero aun en sus transformaciones, mantienen los rastros que expresan tácitamente su historia pasada, de las razones olvidadas, de sus funciones olvidadas. Tal es el uso del nombre genérico de tambor en Lara que, pueda que se deba a que no se conoció otro instrumento igual del cual distinguirlo pues el único de nombre parecido, se diferenciaba de este con el uso femenino de tambora.

Debemos aceptar que en la actualidad el tamunangue se resignificó y refuncionalizó en el uso social contemporáneo para hacerse mucho mas expansivo e inclusivo que en el pasado, que es patrimonio de integración cultural más allá de su lugar de nacimiento, que es motivo de identidad, de religiosidad y de cordialidad entre iguales y diferentes. Es por este motivo que me parece importante valorar los elementos que contiene la celebración(incluido su vocabulario) y que le permiten ofrecer las razones de cohesión que le caracterizan. Creo que no es buena idea pretender llamarlo, presentarlo, designarlo mas allá de lo que realmente lo practica y acepta el pueblo que lo usufructúa.

José Esteban Pérez

martes, 5 de junio de 2012

Cumaco, Tamunango o tambor ¿Cómo es el nombre? (II Parte)

Ciertamente, la idea de llamar a un tipo de tambor con el nombre de cumaco surgió de la investigadora Isabel Aretz, ella dice textualmente: “Para poderlos distinguir mejor(refiréndose a los tambores), he dado un solo nombre a cada familia de tambores”. (He dado un solo nombre...) antes explica que la palabra fue tomada de un tambor que llevaba el nombre de cumaco y con este nombre bautizó a todos los que se les pareciera... allí entonces surge la palabra cumaco con el cual clasifica los instrumentos que tienen parentezco morfológico.

Pero mas adelante dice, refiréndose al tambor cumaco, y en especial a nuestro tambor tamunanguero larense: “En 1950, Miguel Cardona encontró un par de cumacos en San Francisco de Yare, en 1952(...)en San Mateo, San Joaquín, Los Robles,(...) Por nuestra parte hayamos el mismo instrumento y con el nombre de tambor en Lara. Es decir ella comprobó y así lo dejó escrito, que en Lara se le llamaba tambor, no cumaco, ni tamunango.

Entonces, ¿de donde sale la palabra tamunango?, ciertamente ella misma la menciona, pero aplicada a otro tipo de tambor cuyas características son totalmente diferentes al tipo cumaco, lo sabemos porque la misma autora tuvo el detalle de mencionar las medidas de dicho tamunango, así como los lugares donde lo encontró: “En muchos lugares de Venezuela donde viven descendientes de negros se encuentras tambores más pequeños que poseen también un solo parche clavado. Así en Borburata y en San Millán, cerca de Puerto Cabello (Estado Carabobo, en Palmarejo, Agua Negra Farriar (Estado Yaracuy ) y en Ocumare de la Costa. Este tambor se denomina muchas veces “Tamunango”(...) El tamunango de Farriar está hecho con “madera tambol” ahuecada de 28, 57cms, de alto ya que es de forma irregular, la base mide unos 24cms de diámetro. No es necesario escudriñar mucho en la lectura para encontrarse que los tambores tamunango eran tan diferentes a los tipo cumaco que ella misma los presenta como otra categoría, es decir, empleó la palabra tamunango para formar un orden taxonómico distinto al cumaco.

Hasta acá hemos encontrado información que explica de donde salió la idea de llamar cumaco a nuestro tambor tamunanguero, también hemos encontrado que entre los años 40s y 50s ella comprobó que en Lara se le llamaba a nuestro tambor por su designación mas genérica, es decir: tambor, por último, y es lo que me causa mas curiosidad, la investigadora Aretz da razón de unos tambores con características distintas al tipo cumaco y a los cuales llamó tamunango, también dice donde los encontró, y entre estos lugares no menciona al Estado Lara.

Estos datos fueron tomados de Instrumentos musicales de Venezuela (Aretz Isabel, 1967)

José Esteban Pérez

lunes, 4 de junio de 2012

Cumaco, Tamunango o tambor ¿Cómo es el nombre? (I Parte)

Desde hace mucho tiempo he oído en Caracas e, incluso, de los tamunangueros mas urbanos en Barquisimeto, la asignación del nombre Tamunango, o Cumaco para llamar al tambor tamunanguero. Estos nombres: Tamunango o Cumaco, siempre me han sonado extraños, impuestos, lejanos cuando se aplica al instrumento larense. Recuerdo no haberlo usado nunca ni haber oído que otra persona la usara en mi comunidad Titicare durante mi infancia cuando hablábamos de nuestros instrumentos, sin embargo, en escritos y en boca de algunos “estudiados” el vocablo ha sido común, ahora menos que antes, pero aún persiste. Una cosa es cómo llamámos a nuesgtros instrumentos y otra como los llaman otros: al medio cinco, lo han llamado cinco y medio; al tambor, cumaco o tamunango; a los palos del tambor lo han llamado laures; al palero, lo han llamado palitero, a la tambora(la colgante), golpera. Es decir, todo un diccionario paralelo que confunde y hace dudar a quien no conoce suficientemente.

Esto también sucede con otros aspectos del tamunangue, el caso más frecuente sucede cuando se le llama “batalladores” a los batalleros o cuando se conjuga la palabra batalla: se dice “batallar” en vez de Jugar la batalla como realmente es.

En el uso que se ha dado históricamente a los términos de el tamunangue, ciertamente ha habido confusión y diversidad, dependiendo de la localidad larense, pero esto ha quedado registrado en la memoria colectiva y en algunos escritos y grabaciones de investigadores, es el caso de los nombres de algunos sones, por ejemplo: a el yiyivamos, también le decían chi chi vamo, o ye ye vamo; a la perrendenga también se le decía perrendinga, pero este no es el caso de lo que estoy relatando. El nombre yi yi vamo o chi chi vamo, si era de uso de algunas localidades, igualmente perrendinga, así le llamábamos en Titicare, hay registros sonoros de El Tamunangue donde se dice “bella agoá” en vez de bella va, como decimos ahora..., pero eso es materia de otro tema. Esas palabras sí se usaron, y tal vez se usan todavía en Lara.

A lo que me estoy refiriendo es a las palabras impuestas desde afuera de la tradición, desde afuera de las fronteras larenses, desde observadores poco involucrados o recien involucrados o con poca información sobre el ser tamunanguero. “Tamunango” o “cumaco” para llamar al tambor; “batallar” en vez de jugar la batalla o “laure” para llamar a los palos del tambor, son palabras extrañas.

Estos usos me han generado siempre curiosidad, así que siempre he estado atento de buscar su origen. He revisado los escritos más antiguos que conozco sobre tamunangue: Isabel Aretz, “Instrumentos musicales de Venezuela” y “El Tamunangue”; Juan Liscano, “Folklore y Cultura”; Rafael Domingo Silva Uzcátegui, “Enciclopedia larense”; R. Olivares Figueroa, “Diversiones Pascuales en Oriente”. Resultado, la palabra “Tamunango” si se ha usado a sido aplicada otros tlambores, no al tamunanguero. La palabra designando tamunango a nuestro tambor, solo la he visto en publicaciones más recientes, de autores que han consultado estas mismas referencias(extraño), hay incluso quien no menciona cuales son sus referencias. Entonces, la duda continua.

Por otro lado, recientemente leí en la revista “La Revuelta” una entrevista que hiciera Benito Irady a varios viejos tamunangueros de Sanare en los años 70s y allí en su lenguaje sencillo y elocuente cada uno repetía las palabras que siempre oí a los viejos tamunangueros de mi comunidad: tambor para designar al instrumento de percusión y jugar la batalla, antes que “Batallar”. En conclusión, no se de donde salió lo otro..., no se sabe todo sobre el tamunangue solo bailandolo y cantándolo. Amigos tamunangueros, por esto y otras razones es que es importantes investigar, de allí mi insistencia en que nos reunamos a reflexionar y discutir sobre nuestro quehacer tamunanguero...

José Esteban Pérez

martes, 15 de febrero de 2011

El Tamunangue en la Simón

Acabo de encontrarme con este video documental sobre el tamunangue... Está recién subido al youtube, así que es material fresco... También quiero compartir con ustedes una buena fuente documental sobre esta bella expresión cultural venezolana, la cual podrán ver haciendo clic aquí







Compartir

martes, 16 de noviembre de 2010

Un tema son dos temas... Lea y escuche (Reflexiones sobre nuestro folclor)

Primero que nada debo disculparme por la petición que de entrada le hago para leer este comentario, a saber; léalo con calma y escuche las canciones que allí están contenidas. Si no lo hace, no pasará nada, pero precisamente ese será el problema: no pasará nada. así que tómese su tiempo y disfrútelo...

Me encanta todo el mundo de los discos. Sus historias y sus 'detrás de cámaras', el arte con el cual se ha hecho, los colores que eligieron, las personas involucradas, los problemas que debieron ser superados, etc. Los discos son como un libro. Nos cuentan muchas más cosas de las que contienen en sí mismos. Comprendo que a no todos le resulte fascinante este tema, pero quiero muy brevemente exponer un ejemplo de las cosas que uno encuentra en los discos.

La popular agrupación argentina Les Luthiers hizo un montaje musical humorístico (añoralgias) en el cual hacía mofa de un antropólogo-etnomusicólogo ficticio llamado 'Sven Kundsen' (o 'el payo Kundsen', en chiste local). La mofa consiste básicamente en que este estudioso se adentró a los lugares más lejanos de la Argentina para estudiar las formas más puras del folclor de aquella tierra. En sus andanzas se topó con una viejita de 108 años que estaba cantando una zamba. Al terminar de cantar la misma, el antropólogo-etnomusicólogo le preguntó a la señora si la había aprendido de sus abuelos, a lo que la viejita contestó: Esta zamba la aprendí de un CD que me mandaron de Buenos Aires.

Pues bueno, las 'formas puras del folclor' no suelen ser tal cosa cuando se les mira un poco más de cerca y los discos nos muestran crudamente esta realidad. Revisando aquí y allá, y gracias a Aura Cecilia Colmenares me topé con algunas muestras de estas cosas que pasan en nuestro folclor. Aquello que creemos estático resulta que está en constante movimiento. No daré más rodeos y les mostraré directamente el ejemplo.

El tema Sapo cancionero es un tema que ha sido grabado por 'el carota' en uno de sus discos, si la memoria no me falla, llamado 'sembrando un canto' de hace ya unos años atrás. Siempre hemos escuchado ese tema como 'nuestro', como larense, pues lo hizo el 'carota, ñema y tajá', pero la verdad es que no es así en sentido estricto. Si nos adentramos un poco más constataremos que es un tema popular perteneciente al folclor argentino, el Sapo cancionero, resultó ser, no guaro, sino de la albiceleste. Gracias al 'carota', podemos cantarlo AHORA con tanto gusto y a nuestro estilo, pero solo ahora...

El tema Santo nombre es un tema clásico de Los Golperos del Tocuyo, grabado en el disco "El Arrimao". Tocuyano que se precie le ha dado serenata a su mamá con este tema. Como bien me comentó en alguna oportunidad uno de Los Goperos del Tocuyo, les ha ido bien con los 'golpes-pasajitos'. Pues bien, este 'golpe-pasajito' llamado 'Santo nombre' no es otro que el pasaje del sucrense Julio Miranda: Santo nombre. Comentario aparte merece el que este golpe-pasaje es ya un hecho en el folclor larense, existe; piense por ejemplo en golpes como 'Serenata larense' o 'el cardenal'.

Ojo, no quiero descubrir el agua tibia; es ya muy conocido el caso de la bikina, famosa canción mexicana compuesta por Ruben Fuentes en 1964, pero que Gualberto hizo suya y luego nuestra, nuestra bikina. Peor aún, trate usted de convencer a un mexicano o a un colombiano de que el Alma Llanera es Venezolana.

El folclor tiene sus propios caminos, afortunadamente los discos nos van dando un registro privilegiado de los cambios que se van suscitando.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Las palabras, las artes y la cultura

Hace unas semanas atrás me resultó llamativo encontrar en un articulo de periódico de 1917 que las respetuosas familias caraqueñas se sentían 'incómodas' por el uso vulgar del lenguaje entre los jóvenes. Se referían entre otras cosas a la palabra 'chévere' como una palabra poco feliz que denotaba la pérdida del buen hablar. No sospechaban aquellas familias el alcance que tendría esa 'nueva' palabra.

Afortunadamente el lenguaje es de los pocos sistemas de actualización continua y automática. No hay que hacer nada para que se actualice y refleje de manera más fehaciente la cultura de la cual procede. Por supuesto, que la velocidad con la que cambia el lenguaje nos causa temor en alguna medida, pues los asideros móviles nunca son asideros en sentido estricto y eso de no saber a qué hacen referencia ciertas palabras es desconcertante.

En lo particular, celebro que hayan entrado en desuso (o que estén entrando en desuso) palabras como 'actos o actividades culturales' para denotar, o un concierto de alguna agrupación musical; alguna puesta en escena de una compañía de danza; una obra de teatro o alguna manifestación tradicional venezolana o latinoamericana. Y digo celebro porque el hecho de que ya no se use ese término refleja una actualización del lenguaje por causa de un cambio en la forma de relacionarnos con las artes y la cultura, en este caso.

En la actualidad tenemos una mayor conciencia de que a cada cosa hay que llamarle por su nombre. Si hay una muestra de alguna manifestación tradicional venezolana, pues habrá que llamarla como tal. Si es teatro, pues teatro, si es concierto, concierto y así sucesivamente. El tema no es superfluo; nombrar una realidad es en buena medida otorgarle su propia existencia, reconocer que ocupa un lugar y un espacio en el mundo, que interactua de una forma determinada con el resto de las cosas que le circundan. Una silla no es un sillón, un bolígrafo no es un lápiz, un closet no es un escaparate y así. Cada nombre determina lo que cada cosa es.

Que estemos dejando atrás la categoría de 'acto cultural' para referirnos a una gama amplísima de expresiones artísticas y culturales quiere denotar que ya el contenido de esa categoría comienza a tener forma y medida para las personas que están vinculadas a esta realidad. Es decir, que la percepción que de las artes y la cultura se tiene va haciéndose cada vez más precisa. Es entonces cuando comienzan a aparecer las compañías de danza y teatro, las bandas, los conjuntos; es cuando comienzan a aparecer nombres y apellidos, personas concretas que representan y reflejan nuestra forma de vida. Si cada vez que Simón Díaz se montara en un escenario, se le presentara como parte de un 'acto o actividad cultural' sin más, apenas pudiésemos hoy, después de tantos años, reconocer su nombre; menos aún su importancia para la cultura venezolana.

Esperemos nos correr con la suerte de las familias caraqueñas de principios del siglo pasado y podamos nosotros reconocer -o a lo menos sospechar- que a través del lenguaje podemos acceder a un mundo que está en constante cambio.


lunes, 1 de noviembre de 2010

Un aprendizaje en cuatro anécdotas. Mi experiencia del tamunangue

I
Son las diez de la mañana, el sol barquisimetano ya calienta lo suficiente como para buscar el resguardo necesario. Entro a una tienda y disfruto de las bondades de estar bajo la sombra; me percato que estoy en la bien conocida tienda de instrumentos musicales ‘Pablo Canela’. Ya que el viaje no me costó trabajo aprovecho para comprar artículos de primera necesidad: un set de cuerdas para mi cuatro - que ya las pide a gritos- y una ‘uña’ que de no ser comprada podría costarme la mirada culposa de un padre no atendido. Doy una mirada al local y espero a que alguien me atienda, mientras espero reconozco que no soy el único en el lugar. Hay un señor, de contextura delgada, pequeño al cual le saludo gentilmente con la esperanza de que una conversación haga la espera más agradable.

Después de un acercamiento inicial me comenta con orgullo: Soy un golpero. Qué alegría, pienso para mis adentros; Y como no podía imaginar otra pregunta diferente a la que manda el catecismo, apunté y disparé lo que creía era mi mejor disparo: de ¿Curarigua? ¿El tocuyo? ¿Quizá de Barquisimeto? Ya tenía en mi mente una pequeña, pero interesante lista de golperos conocidos para hacer los comentarios de rigor, pero antes de que pudiera enunciar alguno escuché una respuesta que me dejó en el sitio: -de San Felipe. ¿De dónde? -Pregunté de nuevo como si no hubiese escuchado bien-, pero en realidad trataba de encubrir mi falta de palabras. ¿Hay un grupo golpero en San Felipe? -Pregunté de nuevo- pero esta vez sí que no estaba preparado para escuchar las palabras que a continuación vendrían: ¿un grupo, dice usted? No, si somos varios, hasta nos han invitado a algunos a festivales aquí en Barquisimeto y le hemos dado serenata a la Virgen. El próximo mes tendremos el tamunangue en casa de mi compadre, si gusta acérquese. Está invitado.
Mi espasmo sólo fue disimulado por causa de la llegada del vendedor del local que ya se disponía a atender a su clientela.

II
Voy con mi padre rumbo a tierras caracheras. Trujillo es un estado del cual guardo muy gratos recuerdos. Allá nos encontraremos con algunos primos. –Los ‘leales’ son gente muy buena. Me comenta mi papá con la ilusión de quien se encontrará con sus primos no vistos desde hace ya bastante tiempo. Llegamos al pueblo tras un poco más de tres horas en bus. Pero ese no es el final del viaje, pues nuestro destino es un campo llamado ‘El cortijo’ que está arriba en la montaña como quien busca Los Humocaros por los caminos verdes. Al caminar por una de sus calles notamos un cierto ‘jaleo’. Reconozco algunas melodías muy larenses. A la pregunta del porqué del alboroto nos dice una lugareña, vieja amiga de mi padre, que están haciendo un tamunangue. Mi pregunta curiosa no se hizo esperar ¿Andan unos guaros por ahí? -No, mijo, esa familia es de ‘toda la vida’ de aquí… Me sorprendí un poco, pero no demasiado, en algún momento tenía que pasar, pues una cultura que comparte la familia de cuatros y un estilo musical, difícilmente podría estar alejada de una tradición tan vistosa como el tamunangue. Mi padre y yo continuamos nuestro recorrido con aquella imagen en nuestra mente.

III
Ya tenía yo un par de años viviendo en Caracas; andaba por los lados de Montalbán estudiando filosofía. Casi por casualidad llegué al ensamble universitario, su propuesta musical era variopinta, pero centrada en la música latinoamericana. Las amistades y las andanzas musicales –aunque también cierta nostalgia- nos fueron llevando a montar en un ensamble caraqueño que hacía música latinoamericana, el tamunangue. ¡Vaya reto! Más, cuando se suponía que yo era el experto en la materia, pues era oriundo de Barquisimeto. Siempre hay esas falsas creencias de que por ser uno de un determinado lugar ya se es un sabio en la materia fuerte de esa localidad. Pues bien, me armé de valor, de mis recuerdos, de mis viejas grabaciones y por supuesto de unas visitas a viejos amigos para ‘refrescar’ los conocimientos del tamunangue. La verdad sea dicha, ahí fue cuando aprendí la cosa de verdad, porque cuando trataba de recordar las fiestas de familiares y amigos donde había tamunangue, golpes, velorios, etc. me recordaba a mi mismo jugando con mis primitos y tratando de evadir a los adultos para no recibir el merecido castigo por pasarles por el frente. Claro está que siempre debías participar, tocando, bailando, etc. -si no lo hacías eras un bicho raro-, pero muchacho al fin, se prefiere jugar con los primos.
Pues bien, para no hacer el cuento muy largo, aquel ensamble de caraqueños que en otrora hacía boleros, merengues, tangos y valses hacía ahora jurumingas, yiyivamos y galerones. Sin entender mucho la cosa en un principio, pero luego haciendo suyo cada verso y cada significado.

IV
Recibo un mensaje de texto. Es la invitación para el segundo Encuentro de la Sociedad Tamunaguera de Caracas. Es una iniciativa organizativa de algo que ya ocurría en la realidad: más de veinte tamunangues al año en la ciudad capital. La conforman personas de todas partes del país, hay también algunos guaros; en realidad son pocos, pero poco importa, pues en los tamunangues, toda la gente comparte la misma fiesta.
Se constituye una lista de correos electrónicos, un grupo en Facebook y comienzan a circular entre los más de 80 miembros, fotos, canciones y experiencias de tamunangues en la capital. Hay unas fotos más preciadas que otras: las fotos con los cultores en Sanare, o Tocuyo o Curarigua. Y es que en la Sociedad tamunanguera hay gustos y ‘escuelas’ diversas. Fulana baila sanareño, fulano tocuyano, se les escucha decir a algunos y no faltan hombres que hagan burlas sobre quien exageró la ingesta de cocuy en la última fiesta.
Muchos de la Sociedad no conocen la vida rural o las fatigas de la pequeña agricultura, pero cuando bailan la juruminga hacen las veces de la mejor manera. Los altares se decoran con el mayor de los respetos y la fiesta es un verdadero ‘ventetú’. Hay quienes contratan o traen tamunangueros de Lara, otros sencillamente envían un mensaje de texto a sus amigos y conocidos. Siempre hay cuatristas para toda la variedad de cuatros a utilizar. Los tamunangues son un evento que todos esperamos con cariño aunque en la Sociedad ya no existen aquellas grandes figuras de ‘capitanes’; éstas han sido reemplazadas por el de ‘más experiencia’ o sencillamente por el ‘organizador’.

***
De estas y otras experiencias similares voy sacando una cuenta, la cual resumiré en la siguiente frase: Hay que dejar al folclor ser folclor. Cuando nos aferramos a una tradición y la congelamos en el tiempo, cuando la independizamos de la cultura misma comenzamos un proceso de rápida destrucción de la tradición. El folclor es como el agua entre las manos, puedes retenerla un poco, pero solo será un poco; ella seguirá su camino por las rendijas más pequeñas que se le presenten. Nuestras formas tradicionales están cambiando y somos testigos privilegiados de ello. Quizá habría que decir que las formas están cambiando, no por arbitrariedad de las personas que las promueven, sino porque la vida, el entorno, la manera de relacionarse de las personas ha cambiado. Los seres humanos entendemos hoy el mundo, de una manera muy distinta a la de hace cuarenta años y eso modifica nuestra conducta.

Lo peor que le puede pasar a nuestras tradiciones es que dejen de comunicarnos las cosas importantes de la vida y se conviertan en un museo. Independizar el tamunangue de las personas es asesinarlo. Hay visiones que gustan de ver el tamunangue como una fotografía, como una forma tradicional rígida, estricta inmutable, preestablecida. Me gusta pensar cuando voy a Barquisimeto, que quien me recibirá al llegar será mi madre, no una foto de ella. Quedarme con la foto es perderme la experiencia real de ver, sentir, y compartir con mi madre. Lo mismo sucede con el tamunangue. Así que tenemos que decidir si nos quedamos con la ‘fiesta popular’ de encuentro con las personas, el santo, la tradición, la devoción o si nos quedaremos con una fotografía de ello. Las tradiciones cambian. Están cambiando ¿Acaso no lo ves?

Alfredo leal

Adiós maestro, adiós José Manuel

Me vine de Barquisimeto a principios de la década de los setenta. Muy joven. Inmediatamente me sucedió lo que siempre le pasa a quien desde afuera comienza a recordar su casa y se le disparan las añoranzas. La música fue una de las primeras cosas que añoré con mucha fuerza después, claro, de la compañía familiar: mis padres, mis hermanos, mis tíos, primos y amigos y todos los que habían influido en la formación de mi persona.

Pensar en ellos era pensar en la música y viceversa. Mi música, nuestra música de entonces, me llegó con ellos y a través de ellos. Nuestra música fue una música de disfrute colectivo y comunitario, de intercambio, de cooperación, de alegría compartida, de goce espiritual en común… Mi música la construimos por y para el colectivo y así es muy difícil que se olvide, que se salga de los intersticios más hondos del alma, de la mente, del corazón. Mi música, nuestra música, no sólo es música, también es fe y tradición; es amor compartido y es entrega, por eso, devoción, música y amor familiar son una sola cosa para mí. Mi música es el tamumangue y los cantos devocionales de velorio.

Del tamunangue ya he escrito otras veces, hoy la nostalgia me exige pensar en los cantos de velorio, y más que de los cantos, de los cantadores y más que de los cantadores, de los maestros de canto, mis maestros, y más que de los maestros, de un maestro en particular... Hoy quiero recordar al maestro José Manuel Torrealba.

Mi primer maestro fue mi padre y los amigos de mi padre. Los patios de la casa, el calvario de la comunidad y la casa de san Antonio era el lugar de reunión. Manuel María Alvarado (mi padrino) el maestro rezandero, llevaba la voz de la ofrenda, luego los maestros de cantauría llevaban el canto: “Avemaría purísima…”, así iniciaba el velorio aquel ritual que por mi corta edad no podía apreciar en su verdadero significado, pero que se me iba penetrando por los poros de la piel para toda la vida.

Juan Catarí y sus hijos: Mario y Oscar, El maestro Hipólito (Polo), Pilar Guedez, Caño León, José Isidro, Trino Rivas, Erenio y José Manuel Torrealba, entre otros. Los fui conociendo uno a uno en la medida que me hacía más adulto. Las promesas, los velorios a la cruz, los rosarios… ellos son parte de mi memoria del Barquisimeto de hace varias décadas atrás. Es el Barquisimeto que recuerdo, el Barquisimeto de mis nostalgias...

Adulto ya, me atreví a cantar con algunos, no tanto como hubiera querido, pues marcharme de allí me alejó de los velorios, sin embargo pude comprender en ese compartir, la sabiduría, la sencillez, la seriedad que en cada uno de ellos se encerraba…

Un maestro es depositario de tantos años de rituales, oraciones y cultura heredada, es el administrador de la fe devocional de sus iguales que son quienes le asignan la autoridad que sabe administrar prudentemente. Un maestro es un jefe espiritual, un sacerdote popular, un oficiante de las creencias del barrio.

Así fue hasta hoy el Maestro José Manuel Torrealba, hombre simpático, jovial y profundo en sus convicciones. Ayer salió temprano a cumplir el compromiso de siempre y no pudo llegar. “Lo mandaron a llamar” dirán sus compañeros de canto. “Se fue a `veloriar` a otro lado”, “hoy le tocó a él”…
Llevo varios años conociéndolo, no me lo imaginaba en otro que hacer que no fuera los velorios de santos, ni otro lugar que no sea la esquina principal del corro de cantadores, el privilegiado lugar de los maestros con su cinco. Buenavista se llama el sitio donde nació y creció José Manuel; La Esperanza y El Placer, los nombres de dos haciendas y comunidades cercanas a su comunidad, nombres premonitorios del destino que marcó su vida modesta, pero rica en satisfacciones. La admiración de quienes le conocimos, el aprecio y el respeto de todos quienes compartimos con él sus creencias y disfrutamos su sabiduría. Esa fue su riqueza. Su placer, su Esperanza.

Lo conocí en El Barrio El Garabatal, comunidad pegadita al aeropuerto de Barquisimeto, refugio de los Curarigueños de finales del siglo XIX(al igual que el vecino Titicare, de donde soy) Allí en Garabatal y Titicare llegaron mis padres y tíos cuando apenas eran unos adolescentes. Allí en Garabatal y Titicare ellos sembraron la cultura curarigüeña que hoy sus descendientes cosechamos. Allí conocí a José Manuel junto a José Isidro, Pablo Pérez, Trino Rivas y Guido Castillo. Estos dos últimos los únicos sobrevivientes de ese magnifico grupo de cantadores que conocí entonces. Ellos han sido los responsables por mucho tiempo de mantener la cultura del campesino larense.

José Manuel es un nombre muy conocido en el medio. Es una de las columnas de la religiosidad popular de Barquisimeto y otros lugares de Lara. Es la figura que da prestigio y solemnidad a una celebración. Con el conocí la variedad de tonos que el cantaba: Recitados, Reflejos, Tórtola, Sencillo, Rondiamante y otros más. Con el aprendí también los versos y otros cantos del rosario.

Cuando José Manuel rezaba uno lo veía transportarse a otro estadio, se conectaba realmente con la fe. Así siempre fue. Lo hizo por devoción, porque lo que el hacía no era arte, era cultura; no era teatro, era fe. Con esa convicción lo hizo hasta en aquellos momentos en que los jóvenes cantábamos tímidamente, porque nos daba rubor ser intérpretes de aquellos cantos considerados de anticuados, no cónsonos con la dinámica urbana, no propios de jóvenes pues la moda era la guitarra eléctrica y la batería estridente. Gracias a él y otros tanto de su generación, se mantuvieron los cantos que hoy conocemos.

Poseía una voz llena de ricos matices y un timbre único. Vino varias veces a Caracas, él fue uno de los varios amigos y familiares que me ayudaron a recrear el ambiente musical hogareño que dejé en Lara hace tiempo atrás. Fue el quien trajo, a comienzos de los años noventa el canto del Ave María Larense, acompañado en ese entonces por Mario Catarí y mi hermano Domingo. José Manuel también era tamunanguero y cantador de golpes, pero era el canto de velorio lo que más lo definía. Hoy se marchó.

Tempranito me llegó la noticia y esto me llenó de un sentimiento de nostalgia. También en este año y el anterior me he estado enterando del adiós de otros músicos y paisanos larenses, él sencillamente se une a la lista de esas despedidas que me causan la honda impresión de que, con ellos, se está despidiendo el Barquisimeto de ayer, el Barquisimeto que vivo añorando desde que me vine y está quedando en su lugar otra ciudad habitada gente que hace una historia más reciente. Nos toca a quienes quedamos, decir adiós y asumir nuestro presente, pero el camino esta hecho sólo nos queda transitarlo. Así lo haremos, viejo…. Bendícenos y ora por nosotros donde estés.
Adios, Maestro, adiós José Manuel.

José Esteban Pérez. Caracas, 31/10/2010

sábado, 30 de octubre de 2010

Alma de Lara en el Centro de la Diversidad Cultural

Con un poco de retraso comenzó la tarde de este sábado la presentación de la agrupación musical Alma de Lara, y es que las lluvias habían bloqueado etmporalmente el camino que conecta la capital musical con la capital nacional. Los cultores provenientes del estado Lara que deleitaron al público caraqueño con lo mejor del repertorio tradicional larense mostraron los sones del tamunangue,los sones de San benito, las Zaragozas, los Tejidos de Duaca; todos ellos parte de las diversas tradiciones larenses que el grupo de cultores recreó en el resinto cultural. La ocasión fue propoicia para que cultores y aficionados de la ciudad de Caracas pudieran encontrarse y compartir informaciones y experiencias.

Alma de Lara es una agrupación-escuela que refleja la diversidad de las manifestaciones larenses, que siendo semejantes en su origen, son distintas en sus prácticas actuales, lo querefleja la riqueza de la cultura tradicional venezolana.

Manana domingo Alma de Lara se estará presentando en el Paseo Los Proceres a final de la mañana.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Murió el Caimán de Sanare

Aún desconozco de los detalles de la muerte del Caimán de Sanare, pero la noticia ya ha circulado vía el grupo facebook "amigos del Caimán de Sanare" y en las múltiples voces de la red social Twitter. Para nadie un secreto que el Caimán ya venía atravesando por una serie de complicaciones médicas desde hacía bastante tiempo, lo que aunado a su avanzada edad desencovó en la noticia que ahora comentamos.


La nota biográfica del Caimán que aparece en el grupo facebook es como sigue:

José Alberto Castillo "El Caimán de Sanare" (nació un 3 de Enero de 1.937) en las Rasitas, Caserío Palo Verde, Municipio Andrés Eloy Blanco del Estado Lara. Hombre de muchos oficios, Humberto como tambien se le conoce se ha desempeñado como vendedor ambulante, jornalero, trabajador de faenas agrícolas y pecuarias. Como educador itinerante ha llevado sus enseñanzas a escuelas, liceos Universidades, pueblos, caseríos y ciudades del país. Maestro excepcional del cuento oral y la educación no formal, conocedor y difusor de la cultura campesina, mitos, leyendas y medicina popular, en síntesis y filósofo popular de fecunda y rectilínea historia, uno de los tantos que existen y enaltecen el patrimonio cultural moral y espiritual de nuestro contexto local, regional y Nacional. Ha recibido innumerables condecoraciones y reconocimientos". Información tomada de retrato hablado de Sanare de Juan Ramón y Juan José

Desde muy pequeño comenzó nuestro querido José ALberto Castillo, mejor conocido como el Caimán, a contar sus cuentos, en el caserío de Palo Verde, cuando tenía 7 años de edad. En su inocencia de niño todas sus "mentiras" se convirtieron en grandes cuentos como el mismo Caimán lo expresara, en sus inicios el contaba mentiras y como todos le creían hizo de ellas la gran fantasía de hoy. Su madre Doña María Elena, aunque él la llama Harina, siempre le creyó, su padre Don Juan Goyo (llamado por él Maíz Tostao), un poco incrédulo a sus mentiras al final se convenció. Innumerables son los cuentos que prevalecen en el tiempo y cuyo mensaje siempre es el mismo: cuidar la naturaleza.


La Universidad de Colima, México, produjo un documental llamado "Solo, pero acompañado en 1999 de la serie VIDAS ENRAIZADAS. [Retransmitimos aquí lo que en él se abordó de Humberto Castillo, El caimán de Sanare]

jueves, 2 de septiembre de 2010

La fiesta de la tradición de Chacao

Para orgullo de toda la colectividad larense este próximo 4 de septiembre la cultura del Estado Lara se trasladará a la ciudad capital, donde la Plaza Francia de Altamira, albergará una representativa muestra de la música, danzas y tradiciones de populares larenses, cuando el Municipio Chacao rinda homenaje al estado Lara, en el marco de la VII edición de la Fiesta de la Tradición Venezolana, evento organizado por la Alcaldía de Chacao y con apoyo de Concultura en esta región, para promover el conocimiento y valoración de la manifestaciones populares de raíz tradicional que se cultivan en todo el territorio nacional.

La Fiesta de la Tradición Venezolana está inspirada en "La Fiesta de la Tradición" presentada en 1948 por el poeta y humanista Juan Liscano en el Nuevo Circo de Caracas para el acto de ascenso de Rómulo Gallegos a la Presidencia de la República. Hace siete años, Cultura Chacao retoma esta celebración a través de ediciones más contemporáneas, en las que se emplean los avances tecnológicos y las costumbres actuales, bajo la dirección del arquitecto e investigador Oswaldo Lares.

La información fue brindada por José Alberto Gil presidente del consejo autónomo para la cultura en Lara concultura, quien aseguró que la participación de la delegación larense en la Fiesta de la Tradición Venezolana marca un hito en la proyección de la labor de los cultores del estado, “Este evento es una vitrina importante para conocimiento de los valores larenses en el resto del país, estimulando el interés de las nuevas generaciones por descubrir, reconocer y apreciar lo nuestro, fortaleciendo de esta manera el conocimiento de nuestra riqueza cultural”.

Además señaló que Concultura llevará alrededor de 100 artistas de agrupaciones regionales que darán una muestra de alta calidad como representación de la cultura larense, y que dejarán muy en alto el título concedido de capital musical de Venezuela; los espectadores se pasearán por un amplio espectro de las expresiones culturales del estado, comenzando con Las Turas, con los Ayamanes del Municipio Urdaneta; Los Zaragozas, con la Escuela de Zaragozas de Sanare; el juego de palos o garrotes, con la presencia de los Morochos Valle; el Tamunangue o Sones de Negros con la agrupación Lara en Golpes; el golpe tocuyano con Tocuyanos Primero y las nuevas tendencias con el Ensamble raza y Alma liderado por el violinista Daniel Carrillo. También estarán presentes las agrupaciones Convenezuela, Guaraleo y Vasallos del Sol.

Asimismo, en el marco de este encuentro, la Alcaldía de Chacao condecorará con la Orden Juan Liscano al poeta zuliano Víctor Hugo Márquez, a la agrupación caraqueña Vasallos del Sol y a los cultores larenses Prisca Carrasco, Pipo Aguilar y Rodulfo Viloria en reconocimiento a su trayectoria artística y labor en la proyección de nuestras tradiciones.

Este multitudinario espectáculo hace gala de la cultura popular del país a través de variadas presentaciones donde convergen ritmos y bailes de influencias africanas, indígenas y españolas que se darán cita en un imponente escenario para deleitar al público, que este año tiene como eje central la participación de artistas y cultores provenientes de diversos municipios larenses, quienes actuarán al lado de reconocidas agrupaciones asentadas en Caracas, se espera la visita de más de 20 mil personas que disfrutarán de dichas fiestas; actividad que ha recibido total apoyo por parte de la Gobernación del Estado Lara a través de concultura.

Vía: http://concultura-lara.blogspot.com/

 

Copyright @ 2013 Cultura Prima.